Los elogios desbordados que el director de la DEA, Terry Cole, tuvo ayer desde Buenos Aires para Omar García Harfuch, al llamarlo “socio de confianza y buen amigo de Estados Unidos”, confirman que el secretario de Seguridad y hombre fuerte de la presidenta Claudia Sheinbaum, se ha vuelto el funcionario mexicano en el que más confía el gobierno de Donald Trump y en el puente que mantiene la comunicación y evita el rompimiento, en medio de la tensión que hoy prevalece entre Palacio Nacional y la Casa Blanca.
En la misma medida que Washington toma distancia López Obrador y le retira visas a sus hijos y colaboradores más cercanos a los que investiga por diversos delitos, el acercamiento y los gestos hacia García Harfuch por parte de la administración Trump se convierten en la señal de que el embate contra la corrupción y la narcopolítica mexicana tiene destinatarios específicos que apuntan inevitablemente al pasado sexenio y a las redes de poder y de complicidad con el narcotráfico que tejió y que sigue manejando aún desde fuera del poder el expresidente mexicano.
Para decirlo con toda claridad y traduciendo los mensajes que se están mandando cada vez más directos desde el primer círculo del trumpismo: la guerra contra el narcoterrorismo mexicano, declarada desde Washington y que ya empieza a escalar conforme se acercan las elecciones intermedias estadounidenses, tiene muy claro quiénes son, en estos momentos, los enemigos a los que quieren combatir, extraditar y enjuiciar, todos vinculados directamente a López Obrador; y quienes son sus aliados en el gobierno de la doctora Sheinbaum.
Porque el discurso del director de la DEA, en el que se ensalza la labor y la trayectoria de Omar García Harfuch, no buscaba sólo endulzarle el oído al jefe del Gabinete de Seguridad de México. Más bien fue un mensaje directo al expresidente que, en su administración, se enfrentó y menospreció a la poderosa agencia antidrogas del país vecino, negando y retrasando permisos a sus agentes en el territorio mexicano y entorpeciendo sus labores de investigación y combate a los cárteles de la droga, a los que defendía en su discurso y protegía en su sexenio.
Las palabras de Cole, en la Conferencia Internacional para el control de Drogas que se lleva a cabo en la capital de Argentina, confirman por qué desde Washington presionaron tanto para que el secretario de Seguridad de México acudiera a Buenos Aires y por qué la presidenta Sheinbaum tuvo que hacer malabares e inventarse una “votación democrática” de sus funcionarios de seguridad para justificar su decisión de enviar a García Harfuch con la representación de México a la cumbre de la DEA.
“(Las organizaciones) operan a través de las fronteras y explotan cada debilidad. Enfrentarlas requiere inteligencia sólida, investigaciones agresivas, operaciones coordinadas y la determinación de llevar la misión hasta el final. Él conoce la importancia de compartir inteligencia, perseguir a los líderes criminales, interrumpir las cadenas de suministro y desmantelar las redes desde la cúpula hasta la base. Regresó al servicio y enfrenta estas amenazas de frente. Omar, secretario Harfuch, amigo, gracias por su liderazgo, su amistad y su colaboración. Agradezco que esté aquí. Esta delegación agradece que esté aquí”, dijo ayer Terrance Cole, tras recordar que Harfuch sufrió un atentado en 2020 en la Ciudad de México, y que a pesar de ello regresó a su labor policial.
No es para nada casual que el mismo día que Omar García Harfuch viajaba rumbo a Argentina, autorizado por la presidenta Sheinbaum, Andrés Manuel López Beltrán haya hecho pública la cancelación de su visa estadounidense y haya difundido su irreverente y furibunda carta al presidente Trump reclamando y cuestionando la decisión de la medida que le fue informada varias semanas antes por el Departamento de Estado. El jueves 13 de agosto, cuando el heredero político de López Obrador hacía su berrinche épico, él y su padre ya sabían que el secretario de Seguridad se acercaba a Buenos Aires y a la DEA, con todo lo que eso significa para ellos.
Porque en la familia del expresidente saben muy bien que García Harfuch, además de ser el hombre de mayor confianza de Sheinbaum, también es el operador de las peticiones y exigencias de Estados Unidos en materia de seguridad. Tan lo saben que hace justo un año, el 16 de agosto del 2025, en una reunión familiar que tuvo lugar en el rancho de “La Chingada”, con motivo del bautizo de uno de sus nietos, el nombre del secretario de Seguridad federal afloró en la conversación de la familia y los hijos del expresidente, particularmente Andy, cuyo viaje por Tokio se había vuelto motivo de escándalo, se quejó de que estaban siendo vigilados por Omar, a quien se referían como “empleado de los Estados Unidos”.
Así que hoy, mientras el hijo del expresidente ha sido desvisado por el gobierno de Trump y aparece en la mira de Washington incluso con avisos sarcásticos del subsecretario de Estado, Christopher Landau, de que viene una segunda parte del embate contra Andy López Beltrán, al secretario Omar García Garfuch lo elogia el poderoso director de la DEA y lo presenta como el “socio confiable y el amigo” de Estados Unidos. El que quiera entender que entienda y el que no que se atenga a las consecuencias.
Sólo queda por saber si, en la medida que la presidenta Sheinbaum se la juega con su poderoso secretario de Seguridad, también se está alejando, en los hechos del expresidente y de sus hijos, aunque en su discurso aún los defienda a ellos y a la soberanía. La doctora parece haber entendido que el problema de Trump y de su guerra contra la narcopolítica no es necesariamente contra ella, y que en esa cruzada, que va a sacudir y a fracturar al movimiento político obradorista, el principal aliado de Washington es el hombre de su mayor confianza.
Por eso, como decía la frase que le atribuyen al dictador Porfirio Díaz, pero que los registros históricos demuestran que fue del intelectual Nemesio García Naranjo, hoy Omar García Harfuch está tan lejos de AMLO, pero tan cerca de Estados Unidos.
NOTAS INDISCRETAS… La renuncia de la magistrada Mónica Soto, que aunque sorprendió afuera ya se rumoraba desde hace varios días dentro del Tribunal Electoral, ha desatado toda una oleada de reacciones, interpretaciones y rumores. Desde que la magistrada pactó su salida justo en este momento por conveniencia propia pero también del gobierno, hasta que la jurista bajacaliforniana será enviada como titular a un consulado del servicio diplomático en Estados Unidos o en Europa. Lo cierto es que con la renuncia de Soto, que seguro aprobará la mayoría de Morena en el Senado, el Tribunal electoral que calificará las próximas elecciones del 2027 vuelve a quedar con 5 integrantes, en lugar de los seis que tenía y de los 7 que por ley debería tener. Y el número de integrantes de la Sala Superior rompe con el problema de que en este momento no había una mayoría clara, luego de la ruptura entre la magistrada Soto y los magistrados Felipe de la Mata y Felipe Fuentes Barrera, quienes durante un buen tiempo trabajaron en bloque y controlaron al Tribunal, al grado de tumbar al magistrado presidente Reyes Rodríguez Mondragón. Y ahí viene lo interesante, porque mientras Mónica dice que ya concluyó su ciclo y que se dedicará a otras cosas, la cifra mágica de 5 integrantes permitirá que los magistrados De la Mata y Fuentes Barrera vuelvan a tomar el control, aún en contra del actual presidente del Tribunal, Gilberto Bátiz, quien no ha demostrado ninguna habilidad de conciliación o liderazgo interno. Porque con un voto más que sumen a su bloque, los dos Felipes volverán a formar mayoría y tendrán el control de las decisiones importantes en el pleno de la Sala Superior. Y por ahí suena, en los mismos pasillos donde se rumoraba la salida voluntaria de Mónica Soto, que ese tercer voto que fortalecería al bloque mayoritario, ya está amarrado y que la magistrada Claudia del Valle se integraría a la dupla de los Felipes para formar la nueva mayoría. Veremos hacia dónde apunta esa nueva mayoría… A unas semanas de que Morena defina quién encabezará la llamada “defensa de la 4T y la Soberanía” en Nuevo León, la lucha interna morenista está que arde entre los aspirantes guindas a la candidatura a gobernador. Y las encuestas, que circulan al por mayor y que calientan la contienda interna morenista, no necesariamente apuntan hacia alguno de los morenistas que se inscribieron en el proceso, sino que más bien varios sondeos coinciden en que el senador Waldo Fernández, del PVEM, aparece como el más competitivo. El perfil empresarial del senador pevemista aparece como una de las razones por las que adelanta a los morenistas en un estado en el que el poder empresarial es un factor decisivo cuando se trata de la selección de candidaturas. Y es que el discurso y las propuestas del senador Fernández se diferencian del resto de los contendientess morenistas porque no sólo aborda los temas cotidianos de los nuevoleoneses como el empleo, la seguridad, el transporte público, el abasto de agua y la contaminación, sino que también les habla al pujante sector empresarial de ese estado con propuestas para mejorar el emprendimiento, la desregulación de trámites y los incentivos necesarios para que Nuevo León siga siendo la potencia empresarial de México. Y algo que también favorece al legislador verde es que, lejos de enfrascarse en las disputas internas del morenismo, su discurso se ha centrado en llamar a la unidad y la cohesión, al grado que otros aspirantes como Clara Luz Flores, Andrés Mijes y Judith Díaz, han suscrito sus convocatorias a mantener la unidad del proceso interno del oficialismo. Así es que veremos por quién se decanta Morena en una decisión que, dicen, esperará a que pase el segundo informe de gobierno de la presidenta Sheinbaum y que será una de las primeras definiciones que tome el partido gobernante, ante la importancia que tiene Nuevo León para el morenismo en las próximas elecciones… Por cierto que, emulando a Morena y sus procesos simulados para elegir candidatos, el PAN ya destapó a Marco Bonilla, el actual alcalde de Chihuahua, como su “Defensor de la Patria, la Familia y la Libertad” en la entidad chihuahuense, lo que en los hechos lo coloca como el próximo candidato a la gubernatura del blanquiazul. Bonilla, que ya rindió protesta el sábado pasado ante la dirigencia nacional panista, se convierte así en el primer candidato virtual de la oposición a una gubernatura y es la carta con la que el panismo y la gobernadora Maru Campos intentarán frenar el avance de Morena y de sus candidatos que ya tienen varios meses haciendo campaña en el estado. A favor el alcalde chihuahuense está que ya derrotó en dos ocasiones a Morena en el estado, primero en su elección del 2021 y luego en su reelección del 2024 cuando se impuso a los candidatos morenistas, con todo y el triunfo arrasador de la presidenta Sheinbaum en el estado. Así que veremos cómo se pone la guerra por Chihuahua que, en esencia, se perfila para ser entre dos panistas, el formal que sería Marco Bonilla y el expanista y ahora morenista Cruz Pérez Cuellar. Dicen que para que la cuña apriete debe ser del mismo palo y en Chihuahua, ese palo es azul, aunque ahora se pinte de guinda… Los dados mandan Serpiente Doble. Caída libre.













