- Autoridades aseguraron en Tlaola, Puebla, 300 equipos de cómputo utilizados presuntamente para la minería de criptomonedas.
- El inmueble estaba oculto en la Sierra Norte y requería grandes cantidades de electricidad para mantener operativos y refrigerados los equipos.
- La Fiscalía General de la República investiga si la instalación estaba relacionada con actividades ilícitas y un posible robo de energía.
Hallan una instalación en la Sierra Norte
Autoridades mexicanas localizaron el 6 de septiembre una granja clandestina de criptomonedas en un inmueble ubicado en una zona montañosa de Tlaola, Puebla.
El lugar estaba acondicionado para operar de manera continua y fue asegurado durante un operativo en el que participaron elementos de la Fiscalía General de la República (FGR), la Secretaría de Marina y la Secretaría de Seguridad Pública estatal.
La instalación contaba con 300 unidades de procesamiento gráfico (GPU), 80 terminales de media tensión y ocho antenas satelitales.
El fuerte ruido generado por los equipos y el elevado consumo de electricidad fueron algunos de los elementos que permitieron detectar la operación.
Investigan el origen de la electricidad
La minería de criptomonedas requiere grandes cantidades de energía para hacer funcionar los equipos y mantenerlos a una temperatura adecuada.
Por ello, una de las principales líneas de investigación es determinar si la granja obtenía electricidad de manera irregular. Las autoridades analizan incluso si pudo existir una conexión con una represa hidroeléctrica cercana.
Samuel León, especialista de la Universidad Iberoamericana, consideró probable que la instalación utilizara energía robada, lo que habría reducido uno de los principales costos de este tipo de operaciones.
Hasta ahora no se ha informado si el inmueble contaba con contratos regulares de suministro eléctrico con la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
Analizan posible vínculo con actividades ilícitas
La FGR busca determinar si los activos virtuales obtenidos mediante la minería pudieron utilizarse para dar apariencia de legalidad a recursos provenientes de actividades ilícitas.
El analista de seguridad David Saucedo señaló que la infraestructura localizada refleja un nivel de sofisticación que requeriría conocimientos técnicos y una inversión considerable.
Sin embargo, las autoridades no han confirmado hasta ahora qué grupo criminal estaría detrás de la operación ni han informado sobre personas detenidas.
El caso representa la cuarta instalación de características similares localizada en la zona desde principios de 2025.
¿Cómo funciona una granja de criptomonedas?
Una granja de criptomonedas concentra equipos de cómputo especializados para realizar cálculos matemáticos y validar transacciones digitales.
En el caso del bitcóin, los equipos participan en procesos de minería y reciben recompensas en criptomonedas. Para mantenerlos funcionando de manera permanente se requiere una cantidad considerable de electricidad y sistemas de refrigeración.
La rentabilidad depende de factores como la capacidad de procesamiento, el precio de la criptomoneda y el costo de la energía.
De acuerdo con el Índice de Consumo de Electricidad de Bitcóin de la Universidad de Cambridge citado en el reporte, producir un bitcóin puede tener un costo cercano a 45 mil dólares, mientras que el precio referido en la información rondaba los 78 mil dólares.
No existe una estimación sobre cuántos activos virtuales pudo generar la instalación asegurada en Puebla.
Detectan más operaciones similares
En la misma región del norte de Puebla se han localizado otras tres granjas de criptomonedas desde el año pasado, algunas de ellas en las inmediaciones de la represa hidroeléctrica.
Las autoridades locales trabajan con entidades vecinas para determinar si existen más instalaciones clandestinas.
El fenómeno no es exclusivo de México. Operativos contra granjas ilegales de minería de criptomonedas también se han realizado en países como Brasil, Estados Unidos y Tailandia.
El crecimiento de las criptomonedas plantea nuevos retos para las autoridades, especialmente cuando su infraestructura puede utilizarse junto con delitos como el robo de electricidad o el lavado de dinero.

















