- Dos contagios confirmados obligaron a suspender todos los traslados internos
- Autoridades activaron protocolos sanitarios y vigilancia médica permanente
- El episodio ocurre en medio de un repunte nacional de sarampión en EU
Las autoridades migratorias de Estados Unidos ordenaron cuarentenas preventivas y la suspensión total de movimientos dentro de instalaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en el sur de Texas, tras confirmarse dos casos de sarampión entre personas detenidas.
Confirmación de casos y respuesta inmediata
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) informó que los contagios fueron detectados en el Centro de Procesamiento de Inmigración de Dilley, luego de la notificación del departamento de salud estatal. En un comunicado, la dependencia aseguró que todas las personas detenidas reciben atención médica adecuada.
Tras la confirmación, el cuerpo de servicios sanitarios del ICE activó protocolos epidemiológicos que incluyeron aislamiento de contactos, cuarentena de casos sospechosos y la paralización de todos los traslados dentro de las instalaciones para contener la propagación del virus.
Monitoreo médico y medidas de contención
El DHS señaló que el personal médico mantiene vigilancia constante del estado de salud de la población detenida y que se adoptarán medidas adicionales conforme evolucione la situación. Hasta el momento, no se han reportado complicaciones graves asociadas a este brote específico.
Un contexto de aumento nacional
El episodio en Texas se suma a un incremento sostenido de sarampión en Estados Unidos. En 2025, Texas encabezó el repunte con 762 infecciones, principalmente en el oeste del estado. A nivel nacional, el país registró el mayor número de casos desde 2000, año en que la enfermedad fue declarada erradicada.
Otros estados también reportan brotes relevantes, incluido Carolina del Sur, con 789 casos confirmados, mientras que en el presente año ya se contabilizan cientos de nuevos contagios.
Centros operados por empresas privadas
El centro de Dilley, inaugurado en 2014, es operado por la empresa privada CoreCivic y fue diseñado para albergar a familias migrantes detenidas tras cruces irregulares. Aunque su cierre se contempló en una administración previa, el contrato fue renovado recientemente como parte del endurecimiento de la política migratoria federal.
Por ahora, las autoridades no han precisado la duración de las restricciones, pero confirmaron que las actividades permanecerán suspendidas hasta nuevo aviso mientras continúan las evaluaciones sanitarias.
















