• 61.5% de la población urbana se siente insegura; mujeres reportan mayor temor
• Guadalajara, Irapuato y Ecatepec encabezan las ciudades con peor percepción
• Cambios en hábitos y uso de espacios reflejan impacto cotidiano de la inseguridad
La percepción de inseguridad en México se mantiene elevada, aunque con una ligera disminución en el primer trimestre de 2026. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), el 61.5% de la población de 18 años y más considera inseguro vivir en su ciudad.
Brecha de género y panorama nacional
Los datos muestran una diferencia marcada entre mujeres y hombres. El 67.2% de las mujeres manifestó sentirse insegura, frente al 54.6% de los hombres. Aunque el indicador general bajó respecto a finales de 2025, el nivel sigue siendo alto y refleja un problema persistente en las zonas urbanas del país.
El secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, destacó que esta reducción es resultado de una “estrategia sostenida” basada en coordinación, inteligencia y presencia territorial. También subrayó el aumento en la confianza ciudadana hacia instituciones como el Ejército, la Guardia Nacional y la Marina.
Ciudades con mayor y menor percepción de inseguridad
A nivel local, existen diferencias significativas. Irapuato, Guadalajara y Ecatepec se posicionan entre las ciudades donde más del 87% de la población percibe inseguridad, alcanzando niveles superiores al 90% en algunos casos.
Otras ciudades con altos índices son Uruapan, Reynosa, Culiacán, Ciudad Obregón, Chilpancingo, Cuernavaca y Villahermosa.
En contraste, San Pedro Garza García se mantiene como la ciudad con menor percepción de inseguridad, con apenas 4.4%. Le siguen Piedras Negras, Benito Juárez (CDMX), Saltillo, San Nicolás de los Garza, Torreón, Los Mochis, Apodaca, Tampico y la región de La Laguna.
Impacto de la violencia en regiones específicas
En algunos casos, el aumento en la percepción de inseguridad está vinculado a hechos recientes de violencia. En Jalisco, los enfrentamientos entre fuerzas federales y grupos criminales durante febrero, relacionados con la captura de “El Mencho”, generaron un incremento en el temor ciudadano.
Puerto Vallarta, por ejemplo, registró un salto importante al pasar de 32% a 59.9% en percepción de inseguridad. También se observaron incrementos en Tepic y Zapopan, donde se reportaron bloqueos, incendios y otras acciones violentas.
Pese a ello, autoridades estatales señalaron que la situación fue controlada en pocos días, aunque reconocen que el impacto en la percepción pública y en la imagen de estos destinos podría prolongarse.
Espacios donde la población se siente más vulnerable
Los cajeros automáticos en la vía pública encabezan la lista de los lugares donde la población se siente más insegura, con más del 70% de percepción negativa. Le siguen las calles, el transporte público y las carreteras.
En todos estos espacios, las mujeres reportan mayores niveles de inseguridad, especialmente en transporte público y entornos laborales o domésticos, lo que evidencia problemáticas como el acoso y la violencia de género.
Cambios en la vida cotidiana por inseguridad
El temor a la delincuencia ha llevado a que cerca del 40% de la población modifique sus hábitos. Entre las principales medidas destacan evitar salir de noche, no portar objetos de valor, limitar la movilidad de menores y reducir visitas a familiares.
Estos ajustes reflejan que la inseguridad no solo es una percepción, sino un factor que influye directamente en las decisiones diarias de las personas.
Ajustes positivos en algunas ciudades
En contraste con el panorama general, algunas ciudades muestran mejoras. Culiacán salió del grupo de las cinco localidades con mayor percepción de inseguridad, rompiendo una tendencia que se mantenía desde 2024.
Mazatlán y Los Mochis también registraron reducciones en indicadores relacionados con conflictos y percepción de riesgo, lo que sugiere avances a nivel local, aunque el contexto nacional continúa siendo complejo.
Perspectivas a futuro
De cara a los próximos 12 meses, el 30.1% de la población considera que la situación de inseguridad seguirá igual, mientras que el 27.1% cree que empeorará, lo que refleja un nivel importante de incertidumbre social.
Aunque la ENSU no mide directamente la incidencia delictiva, sí ofrece un panorama claro sobre cómo la población percibe su entorno, lo que sigue representando un reto central para las políticas de seguridad en México.
















