- Ron DeSantis confirmó que el centro de detención quedó sin personas bajo custodia y comenzó su proceso de cierre.
- La instalación participó en cerca de 21 mil deportaciones y fue presentada como una medida temporal para reforzar la política migratoria.
- Organizaciones defensoras de migrantes y ambientalistas denunciaron presuntos abusos, malas condiciones y afectaciones a los Everglades.
DeSantis confirma el cierre del centro migratorio
El gobernador de Florida, Ron DeSantis, anunció el cierre definitivo del centro de detención para migrantes conocido como Alligator Alcatraz, una instalación que se convirtió en uno de los principales símbolos de la política migratoria implementada durante la segunda presidencia de Donald Trump.
Desde el propio complejo, ubicado al oeste de Miami, el mandatario informó que el sitio ya no alberga personas detenidas y que comenzó el proceso para desmantelar sus operaciones.
“Hoy tiene cero detenidos. Ha ayudado a retirar a muchas personas peligrosas de las calles y a sacarlas no solo del estado de Florida, sino de Estados Unidos de América. Los detenidos que estaban aquí siguen bajo custodia federal. Los esfuerzos de desmovilización en estas instalaciones están en marcha”, declaró DeSantis.
El anuncio fue realizado durante una conferencia en la que estuvo acompañado por Tom Homan, encargado de la política fronteriza de la Casa Blanca.
Una instalación concebida como medida temporal
DeSantis reiteró que Alligator Alcatraz nunca fue pensado como un centro permanente, sino como una respuesta de emergencia para apoyar al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) mientras ampliaba su capacidad para atender a migrantes detenidos.
“Estamos orgullosos de estar en esta lucha, pero al mismo tiempo dije desde el principio que esta era una solución de emergencia que sería temporal, que una vez que el DHS tuviera la capacidad para manejar a estos inmigrantes ilegales, particularmente a los inmigrantes ilegales criminales, ellos podrían hacerlo”, afirmó.
El gobernador agregó que Florida será reembolsada por el gobierno federal por los recursos destinados a la operación del centro, conforme al presupuesto aprobado por el Congreso de Estados Unidos.
Un emblema de la política de deportaciones
El centro fue inaugurado en julio de 2025, luego de una visita de Donald Trump a Florida, con el objetivo de reforzar la estrategia de detenciones y deportaciones de migrantes.
Construido sobre una antigua pista de aterrizaje en los humedales del Parque Nacional de los Everglades, el complejo recibió el nombre de Alligator Alcatraz por su ubicación rodeada de caimanes y otros reptiles.
Según datos proporcionados por DeSantis, la instalación contribuyó a la ejecución de casi 21 mil deportaciones, mientras que Florida procesó a más de 30 mil migrantes mediante distintos centros de detención.
Tom Homan destacó que el estado concentra cerca del 40% de los arrestos migratorios efectuados bajo los acuerdos 287(g), mecanismo que permite la colaboración entre las corporaciones policiales locales y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Denuncias por presuntas violaciones a derechos humanos
Desde su apertura, el centro fue objeto de críticas por parte de organizaciones defensoras de derechos humanos, abogados y familiares de personas detenidas.
Las denuncias incluían presuntas condiciones inadecuadas de alojamiento, dificultades para acceder a representación legal, problemas sanitarios, presencia de insectos, alimentos en mal estado, sanitarios deficientes y pisos inundados con aguas residuales.
Además, grupos ambientalistas y la tribu Miccosukee se opusieron al proyecto al considerar que la construcción afectaba el ecosistema de los Everglades y representaba un riesgo para diversas especies protegidas.
Traslado de migrantes y desmantelamiento
Las versiones sobre el cierre comenzaron a tomar fuerza después de que, a principios de junio, las autoridades trasladaran a los últimos migrantes a otros centros de detención debido al inicio de la temporada de huracanes.
De acuerdo con reportes difundidos en Estados Unidos, las empresas contratistas ya iniciaron el desmantelamiento de las instalaciones, que fueron consideradas por Trump y DeSantis como un modelo para otros estados.
Antes del anuncio oficial, autoridades del condado de Miami-Dade plantearon que el terreno donde operó Alligator Alcatraz, ubicado en un antiguo aeropuerto abandonado, sea incorporado a un proyecto de restauración ambiental administrado por el Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos.















