• La misión marca el retorno de astronautas al entorno lunar tras más de 50 años
• La tripulación supera la mayor distancia alcanzada por humanos en el espacio
• Observan la cara oculta de la Luna y presencian un eclipse solar único
La misión Artemis II concretó un momento histórico al ingresar a la órbita lunar el 6 de abril, consolidando el regreso de la exploración humana a la Luna desde la última misión tripulada del programa Apolo en 1972. La nave Orión comenzó su fase de observación tras quedar bajo la influencia gravitacional del satélite, en un punto clave del viaje iniciado el 1 de abril desde Cabo Cañaveral.
A bordo viajan Reid Wiseman, Christina Koch, Victor Glover y Jeremy Hansen, una tripulación que destaca por su diversidad. Koch se convirtió en la primera mujer en alcanzar la órbita lunar, Glover en el primer astronauta afrodescendiente en lograrlo y Hansen en el primer extranjero en participar en una misión lunar de la NASA.
Exploración sin alunizaje
A diferencia de las misiones Apolo, Artemis II no contempla un alunizaje. Su objetivo es realizar un sobrevuelo completo alrededor de la Luna para recopilar información, probar sistemas y documentar tanto la cara visible como la cara oculta del satélite, una zona que permanece fuera del alcance visual desde la Tierra.
Durante varias horas, la tripulación realiza observaciones detalladas, toma fotografías y describe las características del terreno lunar, incluyendo regiones poco exploradas por misiones anteriores.
Récord histórico de distancia
Uno de los principales hitos de la misión es haber superado el récord de distancia desde la Tierra que mantenía el Apolo 13 desde 1970. La nave Orión alcanzó aproximadamente 406 mil 760 kilómetros, convirtiéndose en el viaje tripulado más lejano de la historia.
Además, la trayectoria sigue un patrón de retorno libre, lo que permite aprovechar la gravedad de la Tierra y la Luna para garantizar un regreso seguro con un consumo mínimo de combustible.
Momentos clave del sobrevuelo lunar
El sexto día de misión concentra los eventos más relevantes. Entre ellos destacan el punto de mayor cercanía a la Luna, a unos 6 mil 500 kilómetros de su superficie, y el registro de la máxima distancia respecto a la Tierra.
También se contempla una interrupción temporal de comunicaciones de aproximadamente 40 minutos, cuando la nave atraviesa la cara oculta de la Luna. Este fenómeno ocurre porque el satélite bloquea las señales de radio con la Tierra, tal como sucedía en las misiones Apolo.
Otro evento significativo es la observación de un eclipse solar total desde la nave, con una duración cercana a los 53 minutos. Este fenómeno no es visible desde la Tierra y permite estudiar la corona solar desde una perspectiva única.
Observaciones científicas y registro visual
Durante el sobrevuelo, los astronautas se turnan para capturar imágenes con cámaras profesionales y dispositivos personales. Estas observaciones incluyen zonas de la cara oculta lunar que presentan condiciones de iluminación limitadas, pero que aún permiten identificar formaciones geológicas relevantes.
La misión también incorpora preparación previa intensiva, con entrenamientos enfocados en la geografía lunar y en la interpretación visual del terreno, con el objetivo de maximizar el valor científico de los registros obtenidos.
Desafíos técnicos y desempeño de la misión
A lo largo del viaje, Artemis II ha enfrentado incidentes menores, como ajustes en sistemas internos de la nave, que han sido resueltos sin afectar el desarrollo de la misión. La NASA ha señalado que los objetivos principales se han cumplido de acuerdo con lo planeado.
El ingreso a la órbita lunar marcó el momento en que la gravedad del satélite comenzó a dominar la trayectoria de la nave, un punto clave para ejecutar correctamente el sobrevuelo.
Regreso a la Tierra
Tras completar su paso por el entorno lunar, la nave Orión iniciará su trayectoria de regreso a la Tierra, la cual se extenderá por aproximadamente cuatro días. Se prevé que la misión concluya el 10 de abril con un amerizaje en el océano Pacífico, frente a la costa de San Diego.
Durante el retorno, los astronautas mantendrán comunicación con otras misiones en órbita, incluyendo la Estación Espacial Internacional, en lo que representa una nueva etapa de colaboración simultánea en el espacio.

















