- La Comisión de Supervisión de la Cámara de Representantes pidió al Departamento de Justicia documentos sobre operaciones en las que la DEA vigiló cargamentos de fentanilo sin decomisarlos.
- La estrategia buscaba obtener información para construir investigaciones más amplias contra organizaciones dedicadas al tráfico de drogas.
- El Departamento de Justicia inició una revisión nacional para determinar si esta práctica se utilizó en otras investigaciones.
La Administración para el Control de Drogas (DEA) de Estados Unidos enfrenta una investigación de la Cámara de Representantes por una estrategia operativa que permitió que grandes cargamentos de fentanilo continuaran su recorrido mientras agentes federales los vigilaban para obtener información sobre las redes criminales involucradas.
La pesquisa es encabezada por la Comisión de Supervisión de la Cámara de Representantes. Su presidente, el republicano James Comer, solicitó al secretario de Justicia, Todd Blanche, registros relacionados con estas operaciones y con las reglas utilizadas por la DEA para decidir cuándo decomisar los cargamentos.
Los cuestionamientos surgieron después de una investigación de The Associated Press (AP), que documentó que agentes de la DEA siguieron cargamentos de fentanilo en Nuevo México entre 2023 y 2025 sin detenerlos de inmediato.
Vigilancia en lugar de decomisos inmediatos
La estrategia, conocida informalmente como “dejar que las drogas caminen”, consiste en permitir que un cargamento continúe su recorrido bajo vigilancia con la intención de identificar a otros integrantes de una organización criminal, establecer conexiones entre los involucrados y fortalecer posteriormente los casos judiciales.
La práctica ha generado preocupación debido a que el fentanilo es un opioide sintético altamente potente y una de las principales sustancias relacionadas con las muertes por sobredosis en Estados Unidos.
Los agentes involucrados en las operaciones habrían vigilado grandes cantidades de la droga mientras reunían información para investigaciones de mayor alcance.
Nuevo México, uno de los focos de la investigación
Los hechos que ahora son revisados por el Congreso ocurrieron principalmente en Nuevo México, estado señalado como uno de los principales focos de la crisis de fentanilo.
De acuerdo con la investigación periodística, agentes federales observaron cargamentos que podían contener cientos de miles de pastillas. En algunos casos, los investigadores siguieron a presuntos distribuidores mediante helicópteros y vehículos de vigilancia.
La situación generó cuestionamientos porque la DEA mantenía al mismo tiempo campañas públicas para alertar sobre los riesgos del fentanilo, entre ellas “One Pill Can Kill”, que advertía sobre la posibilidad de que incluso una sola pastilla pudiera contener una dosis potencialmente mortal.
Departamento de Justicia modificó los protocolos
Los legisladores también buscan determinar cómo influyó un cambio en las reglas de actuación de los agentes.
Los protocolos establecidos en 2017 indicaban que el fentanilo debía ser incautado o que debía impedirse su distribución tan pronto como fuera posible. Sin embargo, el Departamento de Justicia modificó las directrices en 2024 y otorgó mayor discrecionalidad a los investigadores cuando consideraran que mantener un cargamento bajo vigilancia podía aportar información útil para una investigación.
James Comer cuestionó que esa flexibilidad pudiera permitir que grandes cantidades de fentanilo llegaran a las calles y señaló que una política de este tipo podría haber generado daños y pérdida de vidas.
La comisión busca conocer qué funcionarios autorizaron estas operaciones, bajo qué criterios se tomaron las decisiones y qué medidas se aplicaron para reducir los riesgos para la población.
La estrategia también se utilizó durante el gobierno de Trump
La investigación de AP señala que la táctica continuó durante el segundo gobierno de Donald Trump, incluso antes de una operación que en mayo de 2025 fue presentada como el mayor decomiso de fentanilo realizado hasta entonces por la DEA.
En esa operación las autoridades incautaron aproximadamente tres millones de pastillas de fentanilo.
Sin embargo, otros cargamentos de mayor tamaño habrían permanecido bajo vigilancia. Un exsupervisor de la DEA que participó en una de las investigaciones sostuvo que la red criminal pudo haber sido desmantelada meses antes si las autoridades hubieran intervenido en determinados momentos.
Revisarán si la práctica se utilizó en otros estados
Además de la investigación del Congreso, el inspector general del Departamento de Justicia anunció una revisión a nivel nacional para determinar si las autoridades federales utilizaron una estrategia similar en otras investigaciones sobre tráfico de fentanilo y en operaciones que incluyeron intervenciones telefónicas.
La DEA no ha respondido públicamente a los cuestionamientos específicos planteados sobre las operaciones en Nuevo México.
Su administrador, Terry Cole, defendió el trabajo de la agencia y afirmó que las investigaciones contra organizaciones criminales son complejas, requieren tiempo y se desarrollan dentro del marco legal.
Las investigaciones buscan establecer si permitir temporalmente la circulación de los cargamentos fue una herramienta necesaria para identificar y desmantelar estructuras criminales o si, por el contrario, expuso a las comunidades a riesgos que pudieron evitarse.















