• Primer acercamiento de alto nivel entre ambas naciones desde 1979
• Irán condiciona avances a alto el fuego regional y liberación de activos
• EE. UU. advierte posible ofensiva si no se logra un acuerdo
Inicio de negociaciones y contexto histórico
Irán y Estados Unidos comenzaron en Islamabad un proceso de negociación directa sin precedentes recientes, con Pakistán como mediador. Este acercamiento marca el contacto de mayor nivel entre ambas potencias desde la Revolución Islámica de 1979, en un intento por frenar el conflicto iniciado a finales de febrero.
Las delegaciones sostuvieron inicialmente reuniones por separado con el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, antes de avanzar hacia encuentros cara a cara. El equipo estadounidense está encabezado por el vicepresidente JD Vance, mientras que la representación iraní es liderada por el presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf.
Tras una primera sesión de casi dos horas, las conversaciones evolucionaron de planteamientos generales hacia discusiones técnicas coordinadas por expertos de ambas partes. No se descarta que el diálogo se prolongue para resolver detalles pendientes.
Exigencias de Irán para avanzar
La delegación iraní presentó un conjunto de condiciones clave para avanzar en el acuerdo. Entre ellas destacan la liberación de activos financieros bloqueados —estimados en más de 100 mil millones de dólares—, garantías sobre el control del estrecho de Ormuz y un alto el fuego integral que incluya no solo su territorio, sino también Líbano.
Teherán ha insistido en que la tregua debe aplicarse de forma efectiva y ha advertido que mantiene vigilancia constante ante posibles violaciones, con capacidad de responder tanto en el ámbito militar como diplomático.
Además, autoridades iraníes han reiterado su desconfianza hacia Estados Unidos, señalando antecedentes de incumplimientos en procesos de diálogo anteriores.
Postura de Estados Unidos y presión estratégica
Desde Washington, la negociación se mantiene bajo una línea de firmeza. El presidente Donald Trump advirtió que, en caso de no alcanzarse un acuerdo, Estados Unidos podría retomar la ofensiva militar en la región.
El vicepresidente JD Vance señaló que existe disposición para lograr avances, pero dejó claro que cualquier intento de dilación o engaño será respondido con una postura más rígida por parte del equipo negociador.
Aunque medios iraníes mencionaron un posible desbloqueo parcial de activos como gesto inicial, esta versión fue rechazada por autoridades estadounidenses.
Seguridad reforzada en Islamabad
La capital paquistaní opera bajo un dispositivo de seguridad extraordinario. La “Zona Roja”, donde se ubican edificios gubernamentales y el hotel Serena —sede del encuentro—, permanece completamente resguardada por fuerzas militares.
El acceso a esta área ha sido restringido y varias vialidades fueron cerradas, mientras la prensa internacional permanece en puntos designados a la espera de información oficial sobre el avance de las conversaciones.
Escalada en Líbano complica el escenario
El proceso de negociación ocurre en paralelo a una intensificación del conflicto en el sur de Líbano, donde ataques recientes han dejado al menos diez personas fallecidas.
Irán sostiene que este frente debe ser incluido en cualquier acuerdo de cese de hostilidades, postura que no ha sido aceptada por Estados Unidos ni por Israel, lo que añade complejidad a las negociaciones.
Riesgos, expectativas y papel de Pakistán
Pakistán busca consolidar un acuerdo que permita estabilizar la región, en un contexto donde su seguridad energética depende en gran medida del tránsito por el estrecho de Ormuz.
Las conversaciones se desarrollan bajo una tregua de dos semanas que será clave para definir si el conflicto evoluciona hacia una solución diplomática o si se reanuda la confrontación militar.
Aunque existe disposición al diálogo, la desconfianza mutua y los frentes abiertos en la región mantienen un escenario incierto en las próximas horas.

















