Para que ya no queden dudas de que los mexicanos hemos perdido al órgano electoral, independiente y ciudadano que fue durante casi 30 años el Instituto Nacional Electoral, ayer se anunció que el nuevo color de identidad gráfica del organismo comicial será el gris.
Después de haber cambiado el histórico color rosa mexicano que por casi tres décadas identificó al instituto electoral, en un burdo intento de distanciarse de aquel movimiento ciudadano del “INE no se toca” —que desembocó en la creación del nuevo partido “Somos México”—, la Junta General Ejecutiva que encabeza la consejera presidenta Guadalupe Taddei decidió apenas el pasado 9 de septiembre cambiar el color identitario para utilizar el lila o morado, justo el color utilizado por el Gobierno morenista de la Ciudad de México para pintar la capital durante al pasado mundial.
Las fuertes críticas que provocó la “coincidencia” de querer parecerse a la criticada “ajolotización” de la Jefa de Gobierno Clara Brugada, hicieron que ayer la citada Junta Ejecutiva del INE optara por un nuevo cambio al color que identifica al instituto y del morado decidieron pasarse al gris, con el argumento de que ese color “refleja la neutralidad” del órgano que organiza y dirige las elecciones en México.
Curiosamente lo que más le falta al INE hoy en día es la neutralidad a la que por mandato constitucional está obligado. Tras la integración de una mayoría conformada por consejeros electorales totalmente vinculados a Morena, incluida su presidenta que tiene vínculos políticos y familiares evidentes con el oficialismo, el instituto “ciudadano” se ha vuelto cada vez más parcial; y eso, más que una opinión, es un hecho medible y verificable en las decisiones y votaciones del Consejo General que mientras es blando, ciego, sordo y mudo ante las violaciones legales flagrantes que comete el partido gobernante, cuando se trata de los partidos opositores se vuelve implacable al aplicarles la ley.
Por su naturaleza cromática, el color gris se sitúa “entre el blanco y el negro sin pertenecer a una frecuencia específica del espectro visible”. Es decir, que la grisura con la que ahora pintarán al INE no deja ver ni la luz ni la oscuridad y más bien apunta hacia la opacidad, justo lo que menos debería reflejar un organismo electoral independiente.
Quizás, en su búsqueda desesperada por enterrar cualquier vestigio de aquel INE ciudadano, independiente y profesional que nació en 1997 y que nos dio a los mexicanos por primera vez en 75 años de la dictadura priista, eleccioneslibres y sufragios efectivos que contaban y se contaban por los mismos ciudadanos, sin la manipulación y la intervención perversa del gobierno, los actuales consejeros y funcionarios de ese instituto apostaron justo por el color que define mejor al actual INE morenizado y colonizado: el de la grisura y la opacidad.
Así que sí, tal vez más que una ocurrencia, la de los funcionarios y directivos del actual INE fue una decisión correcta y, al mismo tiempo, una de esas confesiones de parte que les salió del subconsciente más profundo. Pintar al instituto electoral del color que refleja la opacidad es la mejor forma de describir la mutación que sufrió el antiguo órgano independiente y ciudadano bajo el régimen de la 4T: una entidad pública que ya no refleja la luz de su autonomía, imparcialidad e independencia, pero que tampoco deja ver la oscuridad de los intereses políticos que hoy lo controlan y dominan.
Felicidades pues a Guadalupe Taddei y a sus colaboradores que, por lo menos, en su traición a los ciudadanos y a la democracia, por someterse a los designios e intereses del régimen, tuvieron este arranque de honestidad consciente o inconsciente: el gris, la opacidad y la falta de luz y transparencia es lo que mejor define su trabajo en el INE.
NOTAS INDISCRETAS…
En medio de las prisas de la Presidenta y de las bancadas de Morena en el Congreso por aprobar la iniciativa de prohibir la doble nacionalidad a candidatos a la presidencia y a las gubernaturas, nadie en el oficialismo ha reparado en la inconstitucionalidad de esa reforma que conculca y niega el precepto constitucional de que “todos los mexicanos tienen derecho a votar y ser votados”. Y no lo han hecho porque, en su soberbia, saben que si alguien impugna dicha ley con una controversia constitucional, una vez que la aprueben ambas cámaras como seguro ocurrirá, hoy Morena y Sheinbaum saben que tienen a una Suprema Corte domesticada que podría validarles cualquier violación a la Carta Magna. Pero en medio de todo ese proceso acelerado por aprobar una reforma que tiene dedicatoria específica contra aspirantes presidenciales que hoy tiene doble nacionalidad, el que puso los puntos sobre las íes y exhibió la ignorancia morenista presidencial fue el senador priista Manlio Fabio Beltrones al señalar que la iniciativa presidencial no sólo es un despropósito que contraviene derechos constitucionales, sino que fue redactada más con el hígado y con las patas que con el cerebro. “Me parece que contradice dos derechos fundamentales. El derecho que tenemos los mexicanos, aunque tengan doble nacionalidad, a participar en las elecciones y el otro, el de que pueda ejercer el cargo para el que fue electo. Una iniciativa correcta quizá que podría transitar es de que la prohibición se fuese a que no pudiera ejercer el cargo aquel que tenga una doble nacionalidad, pero no en el exceso de decir que no se pueda participar electoralmente desde el principio, aunque se tenga la doble nacionalidad. La opción de la doble nacionalidad debería de ser simple y exclusivamente para poder ejercer el cargo de Presidente de la República y de gobernador de estado. Lo demás es excesivo y sobre todo atenta en contra de muchos de nuestros paisanos mexicanos que viven en alguna otra latitud, sobre todo en los Estados Unidos y que tuvieron que ir allá y refugiarse para poder garantizar una calidad de vida y que para eso y para no ser perseguidos, optaron por una doble nacionalidad”. Más claro ni el agua. ¿Qué de plano la Presidenta tiene tan malos asesores y su consejería jurídica no tiene un mínimo de conocimiento para explicarle algo tan simple como lo que dice el senador Beltrones?…El gobernador Salomón Jara solicitará la desaparición del Ayuntamiento de Juchitán y conforme lo establece la ley estatal, el Congreso de Oaxaca designará a un encargado de la administración municipal, esto ante la situación por la que atraviesa actualmente el municipio al haber sido detenido el alcalde morenista Miguel Sánchez Altamirano, acusado de extorsionar a los habitantes de esa localidad istmeña. Según el gobernador, con esta medida se garantiza el funcionamiento, el orden, la seguridad y la paz de las familias de Juchitán, cosa que, por cierto, nunca se garantizó en los más de dos años en que este alcalde postulado por Morena lideraba al crimen organizado en Juchitán. Por cierto ayer la presidenta Sheinbaum, en una más de sus declaraciones no creíbles, dijo que la captura y encarcelamiento de este alcalde delincuente no tuvo nada que ver con la denuncia del diseñador muxe Elvis Guerra quien pidió ayuda en un video a la mandataria, a la que le diseñó el vestido que ella usó en el pasado Grito de Independencia, y en el que Guerra acusaba haber sido extorsionado por personeros del alcalde y que al negarse a pagar le balacearon su domicilio. Y aquí surgen dos preguntas: la primera es ¿cuántos juchitecos sufrieron las extorsiones del alcalde de Morena en los últimos dos años y no fueron escuchados ni por la Presidenta ni por ninguna otra autoridad? Y la segunda pregunta: ¿Cómo elige Morena a delincuentes para postularlos como alcaldes? Y luego dicen que no son un partido socio del crimen?…Se batieron los dados. Escalera doble y buen fin de semana para los amables lectores.














