- Un comité de 54 especialistas recomendó realizar pruebas piloto con agua salada para evaluar la viabilidad del fracking en México.
- Las primeras zonas de análisis se ubican en las cuencas Sabinas-Burro-Picachos (Coahuila y Nuevo León) y Burgos (Tamaulipas).
- El Gobierno federal aseguró que cualquier decisión dependerá de estudios científicos, consultas públicas y criterios ambientales.
Gobierno evaluará proyectos piloto antes de autorizar el fracking
El Gobierno de México inició una evaluación científica para determinar si la fracturación hidráulica, conocida como fracking, puede aplicarse bajo criterios ambientales y técnicos que reduzcan sus impactos.
Durante su conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum informó que el primer paso será realizar estudios para confirmar la existencia de agua salada en el subsuelo profundo, con el objetivo de evitar el uso de agua apta para consumo humano en eventuales proyectos de extracción de gas natural no convencional.
La mandataria explicó que, antes de autorizar cualquier explotación, se llevará a cabo un pozo experimental que permitirá conocer las condiciones geológicas e hídricas de las zonas con potencial energético.
Expertos identifican regiones con potencial para estudios
El análisis está a cargo del Comité Científico sobre Soberanía Energética y Yacimientos de Gas Natural no Convencional, integrado por 54 especialistas nacionales e internacionales.
El grupo recomendó concentrar los estudios preliminares en las cuencas Sabinas-Burro-Picachos, ubicadas entre Coahuila y Nuevo León, así como en la Cuenca de Burgos, localizada principalmente en Tamaulipas.
En contraste, los especialistas desaconsejaron desarrollar proyectos en la cuenca Tampico-Misantla debido a sus condiciones ambientales, la alta densidad poblacional y la importancia de su biodiversidad.
Además, plantearon que cualquier proyecto deberá contemplar consultas previas con las comunidades, monitoreo ambiental permanente y transparencia en la información técnica.
¿Qué es el fracking?
El fracking es una técnica utilizada para extraer gas y petróleo atrapados en formaciones rocosas de baja permeabilidad.
El procedimiento consiste en perforar pozos a gran profundidad e inyectar agua, arena y aditivos a alta presión para fracturar la roca y liberar los hidrocarburos.
Esta tecnología ha permitido incrementar la producción energética en países como Estados Unidos y Canadá; sin embargo, también ha generado un amplio debate por sus posibles efectos ambientales.
Riesgos ambientales que señalan especialistas
Diversas instituciones científicas y organizaciones ambientales advierten que la fracturación hidráulica puede generar impactos importantes sobre el medio ambiente si no existe un control adecuado.
Entre los principales riesgos identificados destacan:
- Alto consumo de agua durante las operaciones de extracción.
- Posible contaminación de acuíferos por el manejo de fluidos utilizados en el proceso.
- Emisiones de metano, uno de los gases con mayor efecto en el calentamiento global.
- Incremento de la actividad sísmica asociado a la inyección de aguas residuales en el subsuelo.
- Alteración de ecosistemas y fragmentación de hábitats por el desarrollo de infraestructura.
México estudia modelos internacionales
Como parte del proceso de evaluación, el comité científico revisa la regulación aplicada en países con experiencia en la explotación de gas no convencional, entre ellos Canadá, Estados Unidos y Noruega.
Las recomendaciones incluyen utilizar exclusivamente agua salada en caso de avanzar con proyectos piloto, reciclar la mayor parte del líquido empleado, evitar sustancias altamente tóxicas, proteger los acuíferos de agua potable y establecer sistemas permanentes de monitoreo ambiental.
Asimismo, los especialistas propusieron fortalecer la participación ciudadana, garantizar procesos de consulta con las comunidades y desarrollar cadenas de proveeduría local que impulsen el empleo sin comprometer la protección ambiental.
La decisión dependerá de los estudios técnicos
El Gobierno federal reiteró que todavía no existe una autorización para desarrollar proyectos de fracking a gran escala.
Las autoridades señalaron que la viabilidad de esta tecnología dependerá de los resultados obtenidos en los estudios científicos, la disponibilidad de agua salada, los análisis ambientales y las consultas con las comunidades involucradas.
Mientras concluye esta etapa de evaluación, el Ejecutivo también mantiene abiertas otras alternativas para fortalecer la soberanía energética, entre ellas el desarrollo de proyectos de hidrógeno verde y otras tecnologías de menor impacto ambiental.















