- Moody’s estima que México conservará el acceso preferencial al mercado de Estados Unidos durante la revisión del T-MEC.
- La calificadora advierte que los sectores automotriz, acerero y energético concentrarán las negociaciones más complejas.
- Temas como migración, seguridad y combate al narcotráfico también influyen en el proceso de revisión del acuerdo comercial.
Negociaciones entre México y Estados Unidos ganan relevancia
La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) se encamina hacia una etapa en la que las negociaciones directas entre México y Estados Unidos tendrán un papel cada vez más relevante, mientras que alcanzar consensos en sectores sensibles será uno de los mayores desafíos, señaló Moody’s Ratings.
La agencia destacó que la primera fase de conversaciones entre ambos países concluyó en mayo con una ruta de trabajo ya definida, lo que fortalece la expectativa de que México mantendrá las condiciones preferenciales de acceso al mercado estadounidense.
No obstante, Moody’s considera que algunos temas podrían resolverse mediante acuerdos bilaterales o mecanismos complementarios, debido a que Canadá no aparece en el calendario anunciado y a que las conversaciones continuarán después de la fecha oficial de revisión conjunta prevista para el 1 de julio.
Aunque la posibilidad de abandonar el esquema trilateral sigue siendo reducida, la calificadora observó indicios de que Estados Unidos busca desarrollar negociaciones diferenciadas con cada uno de sus socios comerciales. Además, la estructura escalonada de las mesas de diálogo apunta a un proceso más amplio y complejo, influido también por el contexto político estadounidense y las elecciones intermedias.
Automóviles y acero concentran los principales riesgos
Moody’s identificó a las industrias automotriz y siderúrgica como las más expuestas durante el proceso de revisión.
La firma explicó que el sector automotriz enfrenta la posibilidad de reglas de origen más estrictas y la aplicación de aranceles globales de 25 por ciento, mientras que el acero mexicano continúa sujeto a tarifas de 50 por ciento bajo la Sección 232 de la legislación estadounidense.
Debido a la estrecha integración de las cadenas de suministro en América del Norte, cualquier modificación en estas áreas podría impactar la producción y el comercio regional.
“Probablemente resultará difícil alcanzar un acuerdo en áreas críticas, incluyendo automóviles, acero, energía y reglas de origen. El enfoque transaccional de EU y la ampliación de la agenda comercial para incluir otros temas como los cruces fronterizos ilegales, el narcotráfico y la aplicación de la ley añaden fricción al proceso de revisión.
“Un endurecimiento de las normas, la imposición de aranceles y una mayor condicionalidad de políticas podrían retrasar un acuerdo y afectar la inversión, el comercio y el crecimiento de México a mediano plazo”, explicó la calificadora.
Energía, reglas de origen y nuevos temas complican la agenda
En materia energética, Moody’s señaló que el modelo de participación estatal impulsado por México podría generar diferencias con Estados Unidos, que busca garantizar condiciones de acceso sin discriminación para los participantes del mercado.
A este escenario se suman discrepancias en asuntos laborales, mecanismos de cumplimiento y procesos de solución de controversias, factores que podrían dificultar la construcción de acuerdos.
La calificadora también destacó que la revisión del tratado incorpora temas que van más allá del comercio tradicional, entre ellos migración irregular, combate al narcotráfico, seguridad regional, minerales críticos, comercio digital y gobernanza de la inteligencia artificial.
México conservaría ventajas comerciales pese a la incertidumbre
Pese a los desafíos identificados, Moody’s mantiene como escenario principal la continuidad de las preferencias comerciales para México.
La firma recordó que alrededor del 90 por ciento del intercambio comercial entre México, Estados Unidos y Canadá se realiza bajo las disposiciones del T-MEC, lo que permite que numerosos productos continúen exentos de varios aranceles aplicados recientemente por Washington.
Sin embargo, advirtió que un endurecimiento de las reglas de origen, la aplicación de nuevas tarifas o mayores condicionamientos en materia de política pública podrían retrasar la conclusión de las negociaciones y afectar la inversión, el comercio y el crecimiento económico mexicano en el mediano plazo.
Además, anticipó que, independientemente del resultado de la revisión, el entorno comercial de América del Norte continuará caracterizado por la volatilidad y la incertidumbre regulatoria.
Revisión podría extenderse más allá de 2026
Moody’s también planteó que, si alguno de los gobiernos decide no extender el acuerdo durante el proceso de revisión de 2026, el T-MEC podría mantenerse vigente mediante revisiones anuales.
Aunque este escenario evitaría una cancelación inmediata del tratado, también prolongaría la incertidumbre durante varios años, afectando la confianza de los inversionistas y las decisiones relacionadas con el comercio y las cadenas de suministro regionales.
La agencia recordó que durante 2025 el intercambio comercial entre México y Estados Unidos alcanzó 872 mil millones de dólares, equivalentes a aproximadamente 2 mil 400 millones de dólares diarios, cifra que refleja la relevancia estratégica de la relación económica entre ambas naciones.
















