- Una investigación de Los Angeles Times documentó un esquema de robo de vehículos de alquiler en Estados Unidos que presuntamente beneficia a los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación (CJNG).
- Entre los automóviles y camionetas buscados figuran Cadillac Escalade, SUV de BMW, Ford Raptor, Ram, Chevrolet Suburban y Jeep Wrangler.
- Los vehículos son trasladados a México para distintos fines, desde el uso personal de líderes criminales hasta el transporte de drogas y su transformación en unidades blindadas conocidas como “vehículos monstruo”.
Rentan vehículos y los trasladan a México
Una investigación del diario Los Angeles Times, firmada por el periodista Steve Fisher, señala que organizaciones criminales mexicanas roban miles de vehículos de alquiler cada año en Estados Unidos para incorporarlos a sus operaciones.
California es uno de los principales puntos donde se registran estos casos, aunque también se reportan en Texas, Arizona, Nueva York, Chicago y Miami.
De acuerdo con la investigación, uno de los métodos consiste en reclutar personas mediante redes sociales para que renten vehículos con sus propios documentos y contraten coberturas contra robo. Al concluir el periodo de alquiler, los automóviles son dejados en el estacionamiento de la agencia, con las llaves dentro, como si hubieran sido devueltos.
Posteriormente, un integrante de la organización criminal recoge la unidad y la conduce hacia la frontera con México. En otros casos, los responsables utilizan identidades robadas para rentar directamente los vehículos.
Autos de lujo para los líderes y camionetas para operaciones criminales
La investigación identifica dos usos principales para las unidades sustraídas. Los vehículos de alta gama, como las Cadillac Escalade y las SUV de BMW, serían destinados al uso personal de líderes criminales, mientras que camionetas como las Ford Raptor, Ram, Chevrolet Suburban y algunos modelos de Toyota se emplearían en actividades operativas.
El sargento Juvey Mejía, del Departamento de Policía de Los Ángeles, explicó que los grupos criminales buscan vehículos capaces de circular por terrenos difíciles y facilitar el traslado de drogas, incluso por rutas que permitan evadir a la Patrulla Fronteriza.
Algunas camionetas son modificadas en México para convertirlas en los llamados “vehículos monstruo”. Estas unidades pueden incorporar blindaje de acero, aberturas para disparar y soportes para armas, con el propósito de utilizarlas en enfrentamientos con grupos rivales o con fuerzas de seguridad.
Los retrasos en las denuncias dificultan la recuperación
Uno de los principales obstáculos para recuperar los vehículos es el tiempo que transcurre entre la fecha de devolución pactada y la presentación formal de la denuncia por robo.
Según el reportaje, las empresas de alquiler pueden tardar en contactar a los clientes y activar los mecanismos de localización por GPS. En California, las restricciones legales relacionadas con la privacidad pueden retrasar el rastreo hasta que vence el plazo de devolución y se establece contacto con el arrendatario.
Además, el trámite de una denuncia puede prolongarse hasta nueve días en algunos estados. Después, el número de identificación vehicular debe incorporarse a las bases de datos correspondientes y las alertas deben llegar a las autoridades mexicanas.
La intervención de distintas corporaciones policiales también complica las investigaciones cuando un vehículo se renta en un estado, debía devolverse en otro y cruza la frontera por un tercero.
Una vez en México, las unidades pueden recibir placas nacionales y registrarse con documentación aparentemente legal. La investigación señala que, presuntamente, algunos de estos trámites se realizan con la participación de funcionarios corruptos, lo que dificulta identificar los automóviles como robados.
Casos documentados involucran al CJNG y al Cártel de Sinaloa
Entre los casos citados en la investigación se encuentra el robo de 10 camionetas Ram nuevas sustraídas de los aeropuertos de Oakland, Los Ángeles y Las Vegas. Las unidades terminaron en zonas de Jalisco vinculadas al CJNG y solo una fue recuperada con apoyo del Ejército mexicano. Durante ese operativo también se decomisaron armas de alto calibre.
En otro caso, seis Jeep Wrangler modelo 2026 robados en Oakland y Las Vegas presuntamente tenían como destino al Cártel de Sinaloa. Investigadores privados lograron recuperar cuatro vehículos.
La investigación también documenta que, en 2024, autoridades de Colorado presentaron cargos contra 17 personas vinculadas al Cártel de Sinaloa por el robo de 190 camionetas Ford F-150 y vehículos Suburban cerca del aeropuerto de Denver. Las unidades fueron valuadas en casi 10 millones de dólares y, de acuerdo con documentos judiciales, habrían sido intercambiadas por cocaína, fentanilo y metanfetamina.
En Laredo, Texas, el subjefe de Policía Timothy Tubbs reportó un aumento de 50% en el robo de automóviles de alquiler, con un promedio de 10 unidades al mes.
También utilizan tractocamiones para ocultar vehículos
Otro caso descrito en el reportaje ocurrió en agosto, cuando un presunto integrante del CJNG viajó a Mexicali para recoger un tractocamión que transportaba una Cadillac Escalade modelo 2026 y una camioneta Ram ocultas en un remolque con pacas de heno.
Investigadores privados rastrearon las unidades y alertaron al Ejército mexicano. En un primer punto de revisión, los elementos de seguridad dejaron pasar el vehículo; en un segundo retén, retiraron las pacas y descubrieron los automóviles. Según el reporte, el conductor declaró que recibiría cerca de mil 500 dólares por el traslado.
La investigación también menciona un decomiso realizado por el Ejército mexicano en Guerrero, donde se localizaron una Toyota TRD Pro y otros vehículos con armas de alto calibre y casi media tonelada de metanfetamina.
Las disputas entre cárteles aumentan la demanda de vehículos
Un funcionario estadounidense de seguridad consultado por el medio señaló que los robos pueden aumentar durante las disputas territoriales entre organizaciones criminales, debido a la necesidad de contar con más vehículos para el transporte y las operaciones armadas.
El reportaje relaciona esta demanda con los conflictos internos del Cártel de Sinaloa y la expansión territorial del CJNG. En la semana en que se publicó la investigación, los investigadores privados recibieron nuevas solicitudes para rastrear 12 camionetas Ram ubicadas en Sinaloa y otras siete en Durango.
Los casos documentados muestran las dificultades que enfrentan las autoridades y las empresas de alquiler para detectar el robo, seguir el rastro de las unidades y recuperarlas antes de que sean trasladadas a México.
















