• Teherán exige detener ataques de EU e Israel para poner fin al conflicto
• Denuncia ofensiva contra su planta nuclear en Natanz sin fuga radiactiva
• Comunidad internacional alerta por riesgos energéticos y escalada regional
La guerra en Medio Oriente entra en una fase crítica con nuevas exigencias de Irán para detener el conflicto, acusaciones por ataques a instalaciones estratégicas y una creciente preocupación internacional por el impacto energético y nuclear.
Irán condiciona el fin del conflicto
El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, afirmó que la única vía para poner fin a la guerra es el “cese inmediato de las agresiones” por parte de Estados Unidos e Israel, junto con garantías de que estas acciones no se repetirán.
“La condición para poner fin a la guerra y al conflicto en la región es el cese inmediato de las agresiones de Estados Unidos y del régimen sionista, así como la garantía de que no se repitan en el futuro”, declaró durante una conversación con el primer ministro de India, Narendra Modi.
El mandatario reiteró que Irán “no inició la guerra” y acusó a ambos países de lanzar ataques “sin justificación ni base legal”, incluso en medio de negociaciones nucleares.
Acusaciones y defensa del programa nuclear
Pezeshkian sostuvo que los ataques han provocado la muerte de mandos militares y civiles, y los calificó como acciones “inhumanas e inmorales”.
También rechazó los argumentos de Washington sobre un supuesto desarrollo de armas nucleares, insistiendo en que el programa iraní tiene fines pacíficos y está abierto a supervisión internacional.
Además, propuso fortalecer la cooperación regional mediante un mecanismo de seguridad sin intervención de potencias externas.
India llama al diálogo ante la escalada
Por su parte, Modi expresó su preocupación por el aumento de tensiones y urgió a retomar el diálogo diplomático.
El líder indio advirtió sobre los riesgos globales derivados de ataques a infraestructura energética y subrayó la importancia de garantizar la navegación en el golfo Pérsico, especialmente en el estratégico estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20 % del petróleo mundial.
Ataque a la planta nuclear de Natanz
En medio del conflicto, Irán denunció un ataque contra el complejo nuclear de Natanz, atribuido a Estados Unidos e Israel.
La Organización de Energía Atómica iraní informó que no se detectaron fugas de material radiactivo tras el incidente, aunque calificó la acción como una violación a normas internacionales, incluido el Tratado de No Proliferación.
El complejo, ubicado en el centro del país, es una de las principales instalaciones de enriquecimiento de uranio y ya había sido blanco de ataques en conflictos previos.
Israel indicó no tener información sobre este bombardeo.
OIEA pide moderación para evitar riesgos nucleares
El director del Organismo Internacional de Energía Atómica, Rafael Grossi, confirmó que no se han registrado aumentos en los niveles de radiación fuera de la instalación.
Sin embargo, reiteró el llamado a la “moderación militar” para evitar un accidente nuclear que podría tener consecuencias regionales graves.
Estados Unidos afirma haber debilitado a Irán en Ormuz
Por su parte, Estados Unidos aseguró que redujo la capacidad de Irán para amenazar la navegación en el estrecho de Ormuz tras atacar un arsenal subterráneo con misiles antibuque.
El jefe del Comando Central estadounidense, Brad Cooper, explicó que la operación incluyó la destrucción de sistemas de radar e inteligencia utilizados para monitorear embarcaciones.
Estas acciones, según Washington, han limitado las operaciones iraníes en una de las rutas marítimas más importantes del mundo.
Impacto global y riesgos energéticos
El conflicto ha provocado una reducción del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz y un incremento en los precios del petróleo, afectando a mercados internacionales.
Analistas advierten que la escalada podría alterar el equilibrio geopolítico y energético global, mientras persiste el riesgo de nuevos enfrentamientos y ataques a infraestructura crítica.














