- México se abstuvo en la OEA de respaldar una reunión de cancilleres para analizar la situación política de Nicaragua.
- Sheinbaum señaló que la decisión se apega a la Constitución, particularmente a los principios de no intervención y autodeterminación de los pueblos.
- La presidenta descartó buscar un diálogo con Daniel Ortega para abordar la situación política de Nicaragua y afirmó que corresponde a los nicaragüenses decidir sobre sus asuntos internos.
La presidenta Claudia Sheinbaum defendió la decisión de México de abstenerse en una votación de la Organización de los Estados Americanos (OEA) relacionada con la situación política de Nicaragua y aseguró que la postura mexicana responde a los principios constitucionales que rigen la política exterior del país.
Durante su conferencia matutina del jueves 20 de agosto, Sheinbaum explicó que la posición adoptada por el representante mexicano ante la OEA, Alejandro Encinas, no responde a una decisión personal ni a una valoración sobre el gobierno de Daniel Ortega.
La mandataria sostuvo que México debe actuar conforme a los principios de no intervención y autodeterminación de los pueblos, establecidos en la Constitución.
Sheinbaum explica por qué México se abstuvo
La presidenta señaló que la decisión de México no depende de que ella, Encinas u otro funcionario estén de acuerdo o en desacuerdo con las acciones del gobierno nicaragüense.
Explicó que quienes representan al país en organismos internacionales tienen la obligación de respetar los principios constitucionales de política exterior.
Por ello, México decidió abstenerse de la resolución que buscaba convocar a una reunión de ministros de Relaciones Exteriores para analizar la situación de Nicaragua.
Sheinbaum subrayó que la postura mexicana no debe interpretarse como una intervención en los asuntos internos del país centroamericano.
Gobierno de México descarta diálogo con Daniel Ortega
Ante la posibilidad de que México establezca un diálogo con el presidente de Nicaragua para abordar la situación política y democrática de ese país, Sheinbaum descartó esa opción.
La presidenta sostuvo que México no tendría por qué intervenir ni buscar un diálogo específico sobre los asuntos internos de Nicaragua.
Explicó que la relación diplomática entre ambos países debe mantenerse bajo los principios de respeto a la soberanía, autodeterminación y no intervención.
También señaló que esta posición no es exclusiva de su administración, sino que forma parte de una tradición de la política exterior mexicana que ha sido mantenida por gobiernos de distintas fuerzas políticas.
¿Qué ocurrió en la OEA?
El Consejo Permanente de la OEA discutió el miércoles 19 de agosto una propuesta impulsada por Estados Unidos para convocar a una reunión de cancilleres con el propósito de analizar la situación política de Nicaragua.
La iniciativa obtuvo 29 votos a favor, mientras que Brasil votó en contra y México se abstuvo. También se registraron dos ausencias.
Durante la sesión, Alejandro Encinas explicó la posición de México y argumentó que la situación de Nicaragua no representa una amenaza para la paz o la estabilidad del continente.
El representante mexicano también advirtió que determinadas acciones externas podrían generar una mayor desestabilización en Nicaragua.
Crisis política nicaragüense genera presión internacional
La discusión en la OEA se produjo después de que el gobierno de Daniel Ortega anunciara cambios en el calendario electoral de Nicaragua y posteriormente señalara que no habría elecciones en 2026.
Ortega gobierna Nicaragua desde 2007 y comparte el poder con su esposa, Rosario Murillo, quien ocupa la vicepresidencia.
En 2025 se aprobó una reforma constitucional que modificó la estructura del Poder Ejecutivo, amplió el periodo presidencial y estableció la figura de la copresidencia para Murillo.
Como consecuencia de esos cambios, las elecciones generales previstas inicialmente para noviembre de 2026 fueron trasladadas a noviembre de 2027.
El 19 de julio de 2026, Ortega afirmó que no habría elecciones, declaración que provocó nuevas críticas de sectores de la oposición nicaragüense y de gobiernos extranjeros.
Estados Unidos llevó el tema ante la OEA
Ante el escenario político en Nicaragua, Estados Unidos impulsó dentro de la OEA una resolución para convocar a los cancilleres de los países miembros y analizar la situación.
Un primer intento, realizado el 5 de agosto, no llegó a votarse debido a la falta de respaldo suficiente.
La propuesta volvió a discutirse el 19 de agosto y finalmente fue aprobada con 29 votos a favor, uno en contra y la abstención de México.
Aunque Nicaragua dejó de pertenecer a la OEA en 2023, Estados Unidos sostuvo que el organismo tiene razones para abordar el tema debido a sus posibles repercusiones regionales.
México sostiene su política de no intervención
Sheinbaum reiteró que México mantendrá una política exterior basada en el respeto a la soberanía de los Estados y la autodeterminación de los pueblos.
La presidenta sostuvo que la abstención en la OEA no representa una postura de respaldo al gobierno de Ortega, sino el cumplimiento de los principios constitucionales que México aplica en sus relaciones internacionales.
En ese sentido, descartó que su gobierno pretenda intervenir en la situación política de Nicaragua o participar en un proceso de diálogo para definir el rumbo político del país.













