• La autocensura crece a un ritmo cercano al 5% anual en todo el mundo
• Más de 310 periodistas han sido asesinados en los últimos tres años y medio
• Violencia, impunidad y leyes restrictivas profundizan el silenciamiento informativo
Un clima global de miedo y silenciamiento
La autocensura entre periodistas alcanzó 63% a nivel mundial, reflejando un deterioro acelerado de la libertad de expresión. Esta tendencia avanza a un ritmo aproximado de 5% por año, en un contexto en el que el Índice de Libertad de Expresión global ha caído 10% desde 2012 y los gobiernos han incrementado hasta en 48% las medidas de control y restricción sobre los medios de comunicación.
Estos datos forman parte del informe Tendencias mundiales en libertad de expresión y desarrollo de los medios de comunicación 2022-2025, elaborado por la UNESCO.
Violencia letal y altos niveles de impunidad
El informe documenta que más de 310 periodistas han sido asesinados en los últimos tres años y medio, mientras que solo en 2024 se registraron 361 comunicadores encarcelados. La impunidad persiste como una constante: 85% de los asesinatos de periodistas a nivel mundial permanece sin resolución.
En el ámbito del periodismo ambiental, la situación es igualmente crítica. De 46 periodistas asesinados desde 2010, únicamente se han logrado seis condenas en todo el mundo.
Mujeres periodistas, en riesgo permanente
La violencia contra las mujeres periodistas continúa en aumento. Desde 2022, al menos 24 comunicadoras han sido asesinadas y 73% ha reportado ataques en línea. Cuatro de cada diez han sufrido acoso sexual verbal o físico, aunque solo una de cada cinco se ha atrevido a denunciar.
La UNESCO advierte que estas agresiones buscan aislar a las mujeres periodistas y expulsarlas del espacio público, combinando amenazas físicas, violencia institucional y ataques digitales. Un estudio de 2023 reveló que el acoso en línea es la forma más recurrente de agresión.
Exilio forzado y vacíos informativos
La persecución política, las amenazas del crimen organizado y la represión estatal han provocado un aumento sostenido del desplazamiento forzado de periodistas. Desde 2018, alrededor de 913 comunicadores en América Latina y el Caribe se han visto obligados a abandonar sus países para proteger su vida y la de sus familias.
Este fenómeno ha generado amplias zonas sin cobertura informativa, debilitando la rendición de cuentas y el acceso de la sociedad a información de interés público.
Presión legal y criminalización del periodismo
El organismo internacional alertó que, bajo el argumento de combatir la desinformación, el terrorismo o las amenazas a la seguridad nacional, muchos Estados han impulsado marcos legales que terminan restringiendo el ejercicio periodístico. Las leyes sobre delitos informáticos, difamación, calumnias y seguridad financiera se han utilizado para intimidar y judicializar a periodistas críticos.
Actualmente, 160 Estados miembros mantienen leyes que penalizan la difamación, lo que representa una amenaza constante para la libertad de prensa. También se han documentado casos en los que periodistas fueron acusados de extorsión, evasión fiscal o lavado de dinero por actores poderosos a quienes investigaban.
Discurso de odio y desinformación
El informe subraya que el discurso de odio y la desinformación operan de manera conjunta como herramientas para desacreditar al periodismo, deshumanizar a comunidades y justificar la violencia. Estas campañas han sido impulsadas por líderes políticos, figuras públicas, influencers y actores mediáticos, configurando un entorno cada vez más hostil para la libertad de expresión y las instituciones democráticas.
















