Después de tres décadas de cumbres, negociaciones, llamamientos y de acuerdos para evitar una crisis climática, lo cierto es que los avances reales y efectivos a favor del planeta han sido pocos. Los representantes de casi 200 países reunidos en la Cumbre del Clima COP30, en la ciudad brasileña de Belém, coincidieron en que si no hay un compromiso por transitar para “dejar atrás” los combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón), llegaremos a un punto de no retorno en el que las consecuencias podrían llegar a ser catastróficas.
Tristemente, el tema de los combustibles fósiles no fue mencionado de nuevo en el acuerdo final de la reunión que duró 12 días. ¿Será que los seres humanos debemos empezar a prepararnos para un clima y fenómenos naturales cada vez más agresivos y adversos? Y es que a medida que las condiciones climáticas extremas se intensifican, eventos al aire libre como los maratones y las carreras de larga distancia se verán también afectadas. Un estudio reciente de Climate Central, organización científica independiente, advierte que 86 por ciento de las 221 principales carreras del planeta verán reducidas sus condiciones óptimas para correr antes de 2045. La temperatura ideal para correr un maratón fluctúa entre los ocho y los 12 grados centígrados. En 2025, por ejemplo, el Maratón de Berlín arrancó con 21 y alcanzó una máxima de 26. A medida que la temperatura, el sol y la humedad aumentan, disminuye la capacidad del cuerpo para disipar el calor generado por esfuerzo, provocando fatiga y aumento en la temperatura corporal que puede convertirse en golpe de calor y provocar hasta la muerte.
Así, ante los riesgos para la salud, los organizadores de maratones y carreras de larga distancia se ven en la necesidad de gestionar los impactos del calor, frío o lluvia y decidir si se celebran o no sus eventos. En Tokio, durante el último Mundial de Atletismo, los organizadores adelantaron los horarios de las pruebas para evitar los efectos del sol y las altas temperaturas; aun así varios atletas se reportaron muy afectados por el clima. En París 2024, la ola de calor también provocó abandonos y deshidratación en la prueba de maratón. Proyecciones con base en evidencia científica indican que si seguimos con el mismo nivel de emisiones de dióxido de carbono y no hay una disminución real en los próximos años, para 2030 los efectos del calentamiento global amenazarán con grandes inundaciones, huracanes más destructivos, nevadas más intensas y un aumento de incendios causados por olas de calor.
Todo indica que hasta hoy todos los esfuerzos de los gobiernos por revertir los impactos del cambio climático siguen siendo un conjunto de buenas intenciones y el horizonte no se ve claro para un plan real, efectivo y urgente. Desde la Revolución Industrial, los intereses en los combustibles fósiles tienen cautivos a los países que viven de ellos, además de la profunda división política mundial actual. Pero, aun así, pese a toda nuestra indefensión e incertidumbre, no queda más que plantearnos maneras y formas de vivir y transportarnos menos contaminantes y más naturales. Un granito de arena que tal vez aporte algo.















