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sábado, junio 15, 2024

Carrera y libertad

Correr libremente son dos palabras cuyo significado cambió para muchos corredores con la llegada del COVID-19. Entre lo que había antes, que no puede haber hoy y lo que no sabemos cuándo volverá a ser, el deseo natural de salir al aire libre, ahora frustrado por esta pandemia, ha provocado en muchos corredores crisis de abstinencia, con síntomas como apatía, falta de motivación, insomnio y hasta depresión.

Y es que para muchos, correr es una manera de estar en este mundo, de probar emociones, mejorar la salud, liberar la mente y hacer algo por uno mismo. Para miles de corredores este paro forzoso, y la cancelación de eventos, ha sido no sólo doloroso, también costoso. Preparar una carrera requiere de tiempo, esfuerzo, sacrificio y dinero, significa también la construcción de objetivos e ilusiones.

Pero quien corre aprende a ser resiliente y cuidadoso. Sabe que para superar una crisis se necesita voluntad y una mente fuerte y sana. Cuando un corredor entrena para una carrera constantemente se redefine y se reestructura; escucha su cuerpo, lucha contra las propias limitaciones y busca superarlas. No lo olvidemos.

Por eso, si en estos días de confinamiento te has sentido intranquilo y afectado por la incapacidad de realizar tus rutinas de ejercicio y de correr al aire libre, tómatelo con calma. Siempre se puede recomenzar, con los debidos cuidados y precauciones, respetando todas y cada una de las normas sanitarias para volver a los espacios abiertos de manera gradual y paulatina.

Al final, se trata de procurar nuestro bienestar y de trabajar la paciencia y la aceptación de que estamos viviendo una época nueva y complicada. Adaptarnos a los cambios y aprender a sobrellevar nuestra nueva realidad, es quizás la parte más importante en estos momentos para los seres humanos, que tendremos que convivir, por algún tiempo, quizás un año o dos, o tal vez más, con este nuevo virus que ha venido a trastocar nuestras vidas y a cambiar las cosas no sólo en lo individual y en las familias, sino a nivel nacional y global.

Hace unos días le escuché decir a un experto en la actual crisis sanitaria que lo que estamos viviendo ahora, con el COVID-19, no es otra cosa que una auténtica lucha por nuestra supervivencia. El ser humano se ha adaptado a lo largo de la historia a la convivencia con los virus y las bacterias como parte de su naturaleza. Dominarlos y controlarlos para evitar que dañen nuestra salud, ha sido una de las tareas titánicas de la humanidad, que ha ganado cada vez más terreno el tratamiento y prevención de los efectos nocivos de estos virus en nuestro organismo y nuestra salud y bienestar.

Hoy libramos esta nueva batalla contra uno de los más agresivos y letales que haya conocido el mundo. Llevará tiempo y tristemente nos costará muchas pérdidas de seres queridos (más de 60 mil mexicanos fallecidos al cierre de esta columna). Pero al final, en esta lucha por la supervivencia personal y colectiva, tenemos que ser fuertes y saber que lo que hoy tanto extrañamos, como esa sensación única de libertad y movimiento que experimentamos al correr, podrá volver a nuestras vidas tarde que temprano.

Por ahora toca resistir y replantear nuestras prioridades y rutinas, adaptarnos y trabajar nuestra paciencia y tolerancia. Porque una sola cosa es segura en estos tiempos de incertidumbre y miedo: si salimos de ésta, los que logremos sobrevivir aún con nuestros muertos y el dolor a cuestas, seremos más fuertes y recuperaremos, de a poco y eventualmente mejorados, nuestros hábitos y nuestras fortalezas.

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