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domingo, mayo 19, 2024

Correr es divertirse

Un capítulo de Friends, que lleva por título: Phoebe corre raro, me dio la idea de escribir una columna sobre lo importante que es disfrutar el correr y pasarla bien mientras lo hacemos. En ese episodio de la exitosa serie televisiva de los años 90, Rachel y Phoebe van a correr juntas a Central Park una mañana. Antes de comenzar a ejercitarse, Phoebe le pide a Racheladelantarse porque se atará las agujetas y de pronto, cuando su amiga va corriendo con toda propiedad, con el cuerpo erguido, la cara seria y marcando cuidadosamente sus pasos, Phoebese aparece corriendo desparpajada, manoteando y dando zancadas descuajaringadas mientras grita a Rachel: ¡Venga, eso no es correr, vamos!.

Cuando ve a su amiga correr toda despaturrada, Rachel se avergüenza y se queda intencionalmente atrás para perderla. Después se encuentran y Phoebe le reclama que haya huido de ella por pena y le dice que se dio cuenta. Lo divertido del episodio es que después de correr sola, de manera perfecta y cuidando su respiración y su paso, al final Rachel va aburrida y se acuerda de lo divertido que se veía correr a Phoebe y decide imitarla, comenzando a correr sin ton ni son sacudiendo sus brazos y descubre lo relajada que se siente.

¿Por qué Phoebe corre así? Porque desde que era pequeña lo hace de esa manera. Nunca aprendió que correr se vuelve algo formal y serio como lo hace Rachel, se quedó con la idea de una niña de que correr es puro disfrute.

Esta anécdota sirve para recordarnos que correr nunca debe de dejar de divertirnos. Sería muy chistoso y cansado correr una maratón como lo hace Phoebe, pero al menos, mentalmente podemos hacerlo.

Valdría la pena preguntarse ¿cuándo fue la última vez que nos divertimos corriendo? o si nuestra última maratón fue divertida. En la respuesta está la clave, nos concentramos tanto en evaluar y medir el rendimiento, los tiempos o en lo que salió mal en una carrera, que le perdemos el gusto, el goce de cuando éramos niños y nos convertimos en corredores serios.

Con el tiempo y la edad, la cosa se pone un poco más difícil porque ya no podemos mantener las mismas marcas, distancias, tiempos, ni peso corporal, además de que la vida se complica con más ocupaciones y preocupaciones. En este momento es cuando hay que entender que el cuerpo y la vida cambian, que ya no podemos ponernos las mismas metas y que la mejor manera de vencer esa curva natural de la existencia, de superar nuestros mejores tiempos, es precisamente ignorándolos. Volver a correr como los niños, por el puro placer de hacerlo, porque al correr de esta manera recuperamos un poco de la infancia perdida, como Phoebe,nos liberarnos de condicionamientos que nos atan a reglas impuestas por nosotros mismos y nos permite seguir haciendo esto que nos gusta y que nos aporta felicidad: La felicidad de las carreras, en donde no importa tanto la meta, ni el resultado, sino el hecho de que triunfa el que más disfruta.

POR ROSSANA AYALA
AYALA.ROSS@GMAIL.COM

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