Por primera vez en un discurso tan importante para ella, como fue el mensaje político con motivo de su segundo Informe de Gobierno, la presidenta Claudia Sheinbaum no le dedicó ni una sola mención al expresidente Andrés Manuel López Obrador, al que siempre solía mencionar varias veces y por su nombre lo mismo en su toma de posesión que en su primer informe o en sus mítines en el Zócalo. Esta vez su mentor político no apareció mencionado ni referido en el discurso, lo que podría representar entre líneas, un deslinde silencioso de la mandataria que se acerca a su segundo año de gobierno.
Pero López Obrador no fue el único ausente en el discurso de la presidenta. Mientras a su padre ya no lo mencionaron en el mensaje, a Andrés Manuel López Beltrán de plano no lo invitaron al evento de Palacio Nacional, cuando solía ser un invitado de primera fila en los eventos importantes de la doctora Sheinbaum. Y aunque en el cierre de su discurso de casi una hora la doctora trató de reforzar la idea de que no hay una fractura o división al interior de Morena y de la 4T, asegurando que “nadie se equivoque, aquí no hay divisiones ni rompimientos”, en los hechos se olvidó de mencionar, como siempre lo hacía en este tipo de discursos, al expresidente.
¿Cuál sería si no la explicación de un cambio tan notorio en la retórica de la presidenta? El día que asumió el cargo, el 1 de octubre del 2024, hizo varias y sentidas menciones de su tutor político a lo largo de su discurso de toma de posesión: “Hoy lo decimos con certeza y sin temor a equivocarnos, la historia y el pueblo lo ha juzgado, Andrés Manuel López Obrador, uno de los grandes, el dirigente político y luchador social más importante de la historia moderna; el presidente más querido, sólo comparable con Lázaro Cárdenas. El que inició y termina su mandato, con más amor de su pueblo. Y para millones el mejor presidente de México. El que inició la revolución pacífica de la Cuarta Transformación”, dijo en aquel primer discurso como presidenta Claudia Sheinbaum.
Luego, en su primer Informe de Gobierno, el 1 de septiembre de 2025, la doctora Sheinbaum tampoco escatimó menciones y palabras de elogio para el expresidente, a quien le atribuyó haber sacado de la pobreza a 13.5 millones de mexicanos, y lo mencionó por su nombre al decir que ella continuaría con su legado: “Venimos de un movimiento profundamente humanista, democrático y popular que colocó al pueblo en el centro del quehacer político… Damos continuidad y avanzamos sustentados en la gran hazaña del presidente López Obrador”.
Para el 5 de octubre, en un mitin masivo en el Zócalo, la presidenta dio un discurso con motivo del primer aniversario de su gobierno y ahí volvió a elogiar y a mencionar a Andrés Manuel: “Compartimos proyecto: el humanismo mexicano, y porque no llegamos al gobierno para administrar, sino para seguir transformando la nación por el bienestar de México. Andrés Manuel López Obrador será siempre un ejemplo de honradez, honestidad y amor al pueblo. Nunca se rindió, nunca se apartó de sus principios, y escúchenlo bien, su presidenta tampoco lo hará porque tenemos convicciones, tenemos principios. El hecho de que México viva esta justicia social es un logro de años de lucha, así como la herencia de un hombre honesto y comprometido, el presidente Andrés Manuel López Obrador”, dijo la mandataria.
Meses después, el 6 de diciembre de 2025, en un discurso que dio en el Zócalo capitalino, con motivo del 7 aniversario de la llegada al poder de López Obrador, la presidenta Sheinbaum volvió a mencionar a su mentor político: “En 2018 el pueblo tomó una decisión sabia y valiente, iniciar una nueva etapa, la del renacimiento de México, con Andrés Manuel López Obrador al frente. Desde ese momento quedó muy claro que así como en 1857 se separó la iglesia del estado, en 2019 la separación principal debía ser la del poder económico del poder político”, dijo entonces la doctora.
Y así se pueden encontrar referencias directas, menciones elogiosas y sentencias sobre el “gran hombre”, “gran líder social”, “gran presidente”, que siempre hizo Sheinbaum Pardo en sus discursos políticos importantes. La pregunta entonces es ¿cómo interpretar que en mensaje, con motivo de su segundo informe, la presidente omitiera, se olvidara o de plano evitara mencionar el nombre y el legado de su mentor y antecesor?
Sobre todo cuando recién la presidenta enfrentó una rebelión del obradorismo más duro de su partido con el fallido intento de regreso de Rubén Rocha Moya a la gubernatura de Sinaloa. Y por más que ella ha negado reiteradamente que su movimiento político se haya fracturado y hasta calificó de “política ficción” las versiones de que el acto de rebeldía de Rocha haya sido azuzado por el expresidente, y que ayer mismo rematara su discurso en Palacio Nacional afirmando que “aquí no hay divisiones ni rompimientos”, ayer la presidenta simplemente se olvidó por primera vez de reconocer y elogiar a su antecesor.
Así que los dos López, el padre y el hijo, estuvieron ausentes ayer en el Palacio Nacional. Uno porque de plano no lo invitaron ante los escándalos que ha protagonizado por la pérdida de su visa y sus reuniones conspiratorias con su hermano y empresarios que son sus socios, y el otro, el padre, porque de manera más que extraña su sucesora ya no le dedicó tiempo a recordarlo ni a honrar su legado como siempre lo hacía.
Así que, cada quien saque sus conclusiones. ¿Empezó el deslinde silencioso del pasado sexenio?
NOTAS INDISCRETAS… Ayer en el recinto legislativo de San Lázaro se esperaba una sesión tormentosa de inauguración del periodo ordinario y hasta se filtraron videos de cajas con megáfonos y un ataúd blanco que metieron a la sede legislativa un grupo de diputados del PRI. Pero a la hora de que llegó la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, la mano de operador político del coordinador Ricardo Monreal fue más que evidente porque el zacatecano se fue directo en el salón de plenos a saludar a Alejandro Moreno, dirigente del PRI, y después de darse un abrazo, el líder priista le dijo a Monreal: “Qué tal Richard”, le dijo Alito. “Ya le dije al profe (diputado priista) que todo se puede hacer pero con respeto. Gracias Richard, vamos a cumplir”, le dijo Alito a Monreal sobre las protestas que preparaban los priistas. Luego se vio a Monreal saludando a Ricardo Anaya, a Ivonne Ortega y a todos los demás coordinadores parlamentarios. El resultado fue que la sesión de Congreso general transcurrió sin sobresaltos y sin el show que habían preparado los priistas. Eso se llama operación política…Los dados mandaron Serpiente Doble. Caída libre.















