- Líderes del G7 llaman a evitar una escalada en Medio Oriente ante riesgos globales
- Trump propone que Israel e Irán negocien y plantea reintegrar a Rusia y sumar a China al grupo
- Comercio, aranceles, guerras y crisis internacionales dominan la cumbre en Canadá
La cumbre del Grupo de los Siete (G7) inició este lunes con un mensaje central: contener el conflicto entre Israel e Irán, cuya escalada reciente por el programa nuclear iraní genera preocupación global.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pidió públicamente a ambos países que acudan a la mesa de negociaciones. “Deberían hablar, y deberían hacerlo de inmediato”, declaró ante periodistas.
El primer ministro británico, Keir Starmer, afirmó que el conflicto “puede convertirse en una amenaza regional de grandes proporciones” y advirtió que podría agravar la situación en Gaza y afectar la economía mundial.
Por su parte, el canciller alemán, Friedrich Merz, anunció que Alemania presentará una propuesta de declaración del G7 que reafirme que Irán no debe obtener capacidades nucleares con fines militares, bajo ninguna circunstancia.
A pesar del contexto crítico, Trump centró su agenda en el comercio. En su reunión con el primer ministro canadiense, Mark Carney, insistió en que su prioridad será abordar políticas comerciales y criticó la decisión de haber excluido a Rusia del G7 en 2014, proponiendo incluso su regreso. También sugirió la inclusión de China al grupo.
La cumbre se lleva a cabo en medio de una compleja crisis internacional. A los conflictos en Ucrania y Gaza se suma el enfrentamiento directo entre Israel e Irán, mientras los países del G7 también abordan otros temas como el cambio climático, migración, tráfico de drogas, inteligencia artificial y la dependencia de las cadenas de suministro dominadas por China.
El anfitrión, Mark Carney, resumió el momento: “Estamos en un punto de inflexión histórico. El mundo está más dividido y peligroso que nunca”.
Trump, por su parte, rechazó la idea de una declaración conjunta al considerar innecesario buscar consensos si estos van en contra de sus intereses, como su política de aranceles y mayor producción de combustibles fósiles.
Actualmente, Estados Unidos mantiene aranceles del 25% al acero, aluminio y automóviles, y del 10% a la mayoría de las importaciones. Estos impuestos han afectado a varios países, incluidos Japón, México y Canadá, aunque algunos productos están protegidos por acuerdos como el T-MEC.

Reino Unido alcanzó un marco con Estados Unidos que incluye cuotas para limitar el impacto de los aranceles, pero el gravamen base permanece. Además, Trump podría aumentar aún más las tarifas tras el 9 de julio, cuando concluye el periodo de revisión establecido por su gobierno.
Durante la cumbre, Trump sostendrá reuniones bilaterales con líderes como Claudia Sheinbaum, presidenta de México; Volodymyr Zelenskyy, presidente de Ucrania; y los jefes de gobierno de Canadá, Reino Unido y Alemania. Zelenskyy adelantó que buscará un nuevo paquete de ayuda militar estadounidense.
Este año no habrá una declaración final del G7, reflejo de las diferencias internas y del enfoque unilateral de Estados Unidos. Analistas señalan que la administración Trump considera que “ningún acuerdo es mejor que un mal acuerdo”, postura que ha debilitado la cohesión del grupo.
















