• Teherán asegura haber dañado el complejo petroquímico de Jubail en Arabia Saudita
• EE.UU. e Israel intensifican ataques sobre infraestructura energética iraní
• Ultimátum de Donald Trump eleva el riesgo de una escalada regional
Irán responde con ataque a complejo estratégico
El gobierno de Irán afirmó que lanzó misiles y drones contra el complejo petroquímico de Jubail, en Arabia Saudita, una de las instalaciones más importantes del sector a nivel mundial. De acuerdo con versiones oficiales iraníes, el sitio sufrió daños de consideración.
Esta acción fue presentada como una represalia directa por los recientes bombardeos realizados por Estados Unidos e Israel contra instalaciones energéticas dentro del territorio iraní. Hasta ahora, las autoridades saudíes no han confirmado el ataque ni sus posibles afectaciones.
Ofensiva contra infraestructura energética iraní
En paralelo, fuerzas de Estados Unidos e Israel llevaron a cabo ataques contra la isla de Jarg, principal terminal petrolera de Irán, por donde se moviliza la mayor parte de sus exportaciones de crudo.
Los bombardeos habrían impactado puntos estratégicos como instalaciones de almacenamiento, sistemas de radar y otras áreas clave, sin que se haya reportado la presencia de tropas en tierra.
También se registraron ataques en distintas regiones, incluida la capital, Teherán, donde equipos de emergencia atendieron daños en zonas urbanas tras los bombardeos.
Objetivos militares y energéticos bajo ataque
Autoridades israelíes señalaron que sus operaciones incluyeron instalaciones petroquímicas en el sur de Irán, donde presuntamente se producen insumos utilizados en la fabricación de explosivos y componentes para misiles.
Entre los puntos atacados se encuentran complejos vinculados al yacimiento de gas de Pars Sur, considerado uno de los más grandes del mundo.
Estas acciones forman parte de la ofensiva iniciada por Estados Unidos e Israel contra Irán desde finales de febrero, en un contexto de creciente tensión geopolítica.
Presión internacional y ultimátum de Washington
El conflicto se desarrolla en un momento clave, a pocas horas de que venza el plazo fijado por el presidente estadounidense, Donald Trump, para que Irán reabra el estrecho de Ormuz, ruta estratégica por la que transita cerca del 20 % del petróleo mundial.
El mandatario advirtió que, si no se cumple esta exigencia, se intensificarán los ataques contra infraestructura crítica iraní, como centrales eléctricas y puentes.
“Esta noche morirá toda una civilización, para no volver jamás”, declaró Trump, aunque también dejó abierta la posibilidad de alcanzar un acuerdo de última hora.
Mientras tanto, Irán ha restringido el paso de embarcaciones por el estrecho, permitiendo únicamente el tránsito de países aliados, lo que ha impactado los mercados internacionales.
Amenazas de represalia y riesgo de expansión
La Guardia Revolucionaria iraní advirtió que, en caso de una escalada mayor por parte de Estados Unidos, la respuesta de Teherán podría extenderse fuera de la región.
El organismo militar señaló que podría atacar infraestructuras de Estados Unidos y sus aliados, con consecuencias prolongadas en el suministro energético global.
Además, indicó que dejará de aplicar restricciones en la selección de objetivos, lo que incrementa el riesgo de afectaciones a otros países.
Movilización interna en Irán
En medio del conflicto, miles de ciudadanos iraníes participaron en protestas y formaron cadenas humanas para proteger centrales eléctricas y puentes ante posibles ataques.
Estas acciones se registraron en diversas ciudades y buscan mostrar unidad frente a las amenazas externas, en medio de un ambiente de alta tensión.
Negociaciones en curso y escenario incierto
A pesar del aumento de las hostilidades, continúan los esfuerzos diplomáticos entre Irán, Estados Unidos y mediadores regionales para alcanzar un alto el fuego temporal de 45 días.
Sin embargo, las diferencias entre las partes mantienen la incertidumbre sobre una posible desescalada, mientras el conflicto sigue evolucionando.
















