• Irán afirma haber abatido un avión A-10 en el estrecho de Ormuz
• Estados Unidos sostiene que la aeronave se estrelló y el piloto fue rescatado
• El hecho ocurre tras el derribo previo de un caza con dos tripulantes
Un nuevo incidente elevó la tensión en Medio Oriente luego de que el Ejército de Irán asegurara haber derribado un segundo avión militar de Estados Unidos en la zona del Golfo Pérsico, específicamente en las inmediaciones del estrecho de Ormuz.
Según un comunicado difundido por medios estatales iraníes, la aeronave —un A-10 Warthog— fue detectada y atacada por sistemas de defensa aérea cuando operaba en el sur del país. Las autoridades señalaron que el avión cayó en aguas del Golfo tras ser impactado.
En contraste, versiones provenientes de funcionarios estadounidenses, citadas por medios internacionales, indican que el avión no fue derribado, sino que se estrelló durante una misión de búsqueda y rescate. De acuerdo con esta información, el único piloto a bordo fue recuperado con vida.
Operativo vinculado a otro derribo
El incidente estaría relacionado con la caída previa de un caza estadounidense ocurrida el mismo día en territorio iraní. En esa aeronave viajaban dos tripulantes: uno ya fue rescatado, mientras continúan las labores para localizar al segundo.
Este contexto sugiere que el A-10 participaba en las operaciones de rescate desplegadas tras el primer siniestro, lo que coincide con los reportes de autoridades estadounidenses.
Escalada en el conflicto regional
Ambos hechos se enmarcan en la confrontación iniciada el 28 de febrero, tras ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, lo que detonó un conflicto que ha ido escalando en intensidad en la región.
Mientras Teherán sostiene que sus acciones responden a incursiones extranjeras, Washington no ha confirmado de manera oficial los detalles del segundo incidente. No obstante, la Casa Blanca informó que el presidente Donald Trump fue notificado sobre la situación.
Versiones opuestas y tensión creciente
Las diferencias entre las versiones de ambos países reflejan la falta de información concluyente sobre lo ocurrido. Por un lado, Irán insiste en que se trató de un derribo; por otro, Estados Unidos sostiene que fue un accidente operativo.
Este tipo de episodios incrementa el riesgo de una escalada mayor, en un conflicto que ya ha comenzado a tener repercusiones en la estabilidad regional y en los mercados internacionales.
















