• Determinan que ambas empresas ejercen control dominante en recintos y venta de boletos
• Identifican prácticas que limitaron la competencia y encarecieron entradas
• El fallo podría derivar en sanciones económicas y cambios estructurales
Un jurado federal en Estados Unidos concluyó que Live Nation Entertainment y su filial Ticketmaster operan como un monopolio en el mercado de conciertos, en una decisión que representa un revés legal para la compañía y un posible punto de inflexión en la industria del entretenimiento en vivo.
Control del negocio de conciertos
La resolución fue emitida tras varios días de deliberación en un tribunal de Manhattan, en el marco de una demanda promovida por decenas de estados. El caso evidenció que Live Nation no solo domina la venta de boletos a través de Ticketmaster, sino que también posee, administra o participa en numerosos recintos y controla la contratación de artistas.
Este modelo vertical le ha permitido concentrar gran parte del mercado, reduciendo las posibilidades de competencia para otras plataformas y promotores.
Señalamientos por prácticas anticompetitivas
Durante el juicio, los demandantes sostuvieron que la empresa utilizó su posición para impedir que los recintos trabajaran con distintos vendedores de boletos, lo que limitó la competencia. Además, el jurado determinó que Ticketmaster aplicó cargos adicionales indebidos, estimados en 1.72 dólares por entrada en múltiples estados.
También se presentaron pruebas internas que reflejaban prácticas cuestionables dentro de la compañía, lo que reforzó los argumentos sobre el impacto negativo en consumidores.
Impacto económico y posibles sanciones
El fallo abre la puerta a sanciones que podrían ascender a cientos de millones de dólares, así como a medidas más profundas, como la desincorporación de activos o la eventual separación de ambas empresas.
Por su parte, la defensa de Live Nation insistió en que su posición en el mercado es resultado de su eficiencia y del respaldo de clientes, artistas y recintos, y no de conductas ilegales.
La decisión marca un precedente relevante en la regulación del entretenimiento en vivo y podría modificar la dinámica del mercado, con efectos directos en precios, competencia y acceso a eventos para el público.















