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viernes, junio 21, 2024

Llorar como héroe

No importa si es el primer maratón que corres, el segundo o el último, las emociones siempre son intensas. El que lo ha terminado, cada vez que recuerda su hazaña, sonríe y presume: Yo corrí tal maratón, mientras que para los que es su primera vez, nervios e incertidumbre les pueden quitar el sueño. Lo cierto es que un maratón es como la vida: se viven todas las emociones en los 42.195 kilómetros, desde el drama, la alegría, dudas, monotonía, pasión, gloria y dolor.

Tal vez por eso corremos, para sentir más, para gozar más y también para sufrir más. Todo ocurre en un maratón. Sobrepasamos los límites del cuerpo y la mente para así convertirnos en nuestros propios héroes. Nos sabemos grandes cuando cruzamos la meta y levantamos los brazos para festejar una victoria totalmente personal y privada. Muchos, los más sentimentales, lloramos como los héroes griegos que lloraban sin recato después de ganar una batalla.

Faltan cinco días para que se lleve a cabo la edición 36 del Maratón CDMX al que se espera que asistan poco más de 40 mil corredores. Y ahí estaremos puntuales para celebrar y disfrutar la culminación de meses de entrenamiento duro, preparación, dedicación y constancia. El próximo domingo 26 de agosto muchos corredores y público haremos nuestras las calles de la ciudad. Y aunque al principio luzcamos enteros y orgullosos, después de unos kilómetros daremos pena, unos casi a rastras, otros con rozaduras y ampollas, cojeando, doloridos y sudorosos, pero iremos contentos, dispuestos a darlo todo para llegar al Estadio de CU y cruzar la meta.

Algunos, los grandes, cruzarán la meta apenas pasadas las dos horas; otros, los atletas del barrio lo harán en 3:30 hrs, y a todos los demás, no nos importa que nos pasen 100 o 40 mil corredores, finalmente no es la fama, la gloria o el dinero lo que perseguimos. Sólo queremos cruzar la meta lo más enteros posible, derrotar al maratón y convertirnos es nuestra propia leyenda.

Meses de entrenamiento nos dan seguridad, pero es inevitable preguntarnos ¿qué pasa si no logramos el tiempo planeado, si paramos por agotamiento, si nos lastimamos y tenemos que abandonar sin o cruzar la meta? Y la respuesta es NADA. Porque nadie nos va a juzgar por ello, al contrario, siempre habrá alguien que nos apoye y valore nuestro esfuerzo: No te preocupes la próxima vez te irá mejor.

Por eso este domingo lucharemos por cruzar la meta, aunque nuestro verdadero triunfo consiste en salir a correr todos los días, sentir el orgullo de terminar esas cuestas, hacer las malditas series y recorrer completitos los kilómetros de fin de semana. Si el próximo domingo le preguntáramos a cada corredor ¿Por qué corres? Seguro escucharíamos más de 40 mil veces: Por que me gusta. Entonces a gozar, a disfrutar de la fiesta del Maratón CDMX, y que no gane sólo el mejor, el más fuerte, o el más veloz.

Que también gane EL QUE MÁS DISFRUTE.

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