Si la gobernadora Maru Campos ya estaba en la mira de la 4T, porque Morena quiere arrebatarle Chihuahua al PAN en los próximos comicios locales de 2027 y controlar esa frontera estratégica, además de ser enemiga a muerte del senador protegido, Javier Corral Jurado; ahora la mandataria panista se terminó de convertir en un objetivo prioritario del régimen tras descubrirse su colaboración directa con el gobierno de Estados Unidos en acciones contra el narcotráfico, sin el conocimiento del gobierno federal.
Porque Maru y su colaboración encubierta con la CIA, exhibieron e hicieron quedar en ridículo a la presidenta Claudia Sheinbaum no sólo por ignorar lo que pasa en el territorio nacional y la actuación de agencias estadounidenses en entidades de la República, sino porque a la doctora y a su gabinete de seguridad les ocultaron información desde la Embajada de Estados Unidos en México sobre sus acuerdos y operativos con gobiernos estatales, que incluyen la participación camuflada de agentes norteamericanos en operativos antinarcóticos.
La molestia de la Presidenta contra la gobernadora de Chihuahua se notó en el trato desdeñoso que le dio en todo este “CIAgate”. Pretextando una llamada en la que no la encontró, la doctora no quiso tener un encuentro cara a cara con Maru Campos y prefirió delegarla a ser atendida y regañada por el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, quien interrogó en sus oficinas a la mandataria panista y le recordó lo que después haría público y general la presidenta Sheinbaum a todos los gobernadores del país en una carta en tono de recordatorio y a la vez de advertencia: “Ningún acuerdo de colaboración con el gobierno de Estados Unidos o sus agencias de seguridad, se pueden hacer sin informar y recibir aprobación de la Federación”.
Y mientras la gobernadora se curaba en salud, ordenando una investigación “profunda y detallada” en su estado sobre la incursión de agentes armados de la CIA en el operativo de la Agencia Estatal de Investigaciones para desmantelar un narcolaboratorio en la sierra sur de Chihuahua, en el llamado “triángulo dorado” del narcotráfico, la tensión y el tono se elevaban entre el gobierno de Donald Trump, su embajada en México y la Presidencia de la República.
El agitado y hostil recibimiento que tuvo el embajador Ronald Johnson en Topolobampo, Sinaloa, donde manifestantes protestaron y boicotearon la inauguración del Proyecto Mexinol en ese puerto, argumentando que no han sido escuchados ni atendidos por los inversionistas del proyecto ni por el gobierno morenista de Rubén Rocha Moya, fue una clara muestra de que al diplomático estadounidense le quisieron mandar un mensaje.
Y como el “halcón” que es, el embajador norteamericano respondió de inmediato en el evento alterno que se tuvo que organizar en un hotel de Los Mochis, ante la cancelación del acto inaugural en el terreno donde se ubicará la que promete ser “la planta productora de metanol más grande del mundo, con tecnología amigable al medio ambiente y sin emisiones contaminantes”, con inversión mayoritariamente estadounidense de la texana Transition Industries.
En su discurso desde Sinaloa, el embajador Johnson soltó un mísil declarativo con clara dedicatoria al gobierno federal: “La inversión es como el agua: fluye cuando existen condiciones adecuadas y desaparece cuando no las hay. Una cosa es clara: la inversión sigue a la certeza y se aleja de la corrupción”. Y por si quedaban dudas de hacia dónde iba su mensaje, el representante del gobierno de Donald Trump en México remató: “ninguna empresa comprometerá recursos donde las reglas no son claras, sin transparencia o donde la rendición de cuentas es opcional. Si queremos que proyectos como estos tengan éxito, ni la corrupción ni la extorsión deben tener cabida”.
Fue tan directo y claro el mensaje del embajador Ronald Johnson, que la Presidenta respondió con evidente molestia y sarcasmo ayer desde su mañanera. Con una suave carcajada y una sonrisa en la boca, la doctora Sheinbaum contestó cuando le preguntaron qué opinaba del discurso del diplomático de Estados Unidos sobre que la inversión y el sector privado en México necesitan certeza, seguridad y un ambiente libre de corrupción: “Jejejeje”, soltó la mandataria mexicana. “Pues dígamos que es lo que estamos haciendo, ellos allá y nosotros acá. Porque ellos en Estados Unidos pues también es importante que haya un ambiente para las empresas y la inversión, libre de corrupción y con certeza jurídica, y en México también”, dijo Sheinbaum.
Así es como la trama política y electoral de Chihuahua, donde está en marcha el embate morenista y de la 4T para ganarle al PAN y a Maru Campos los comicios para gobernador del próximo año, atizada también por el pleito político entre la gobernadora panista y su antecesor, el ahora senador Javier Corral, protegido de Morena, se mezcló con el lío diplomático en el que se convirtió ya la crisis del “CIAgate”, que pasó de ser un enfrentamiento interno entre el gobierno federal y el de la entidad chihuahuense, a detonar y elevar la tensión entre la administración Sheinbaum, la embajada de Estados Unidos y el gobierno de Trump.
Porque al final desde Washington también le reclamaron a la Presidenta mexicana, en voz de la vocera de la Casa Blanca, Caroline Levit, que mostrara “un poco de sensibilidad por la muerte de nuestros dos agentes en servicio en la lucha contra los cárteles de la droga”. Y tampoco la doctora Sheinbaum se quedó callada y les reviró no sólo exigiendo que cualquier operación o incursión de sus agencias se informe y acuerde con su gobierno, sino también con ironía y sarcasmo, cuestionando la política de inversiones del presidente Trump, que impone aranceles y exige certeza en México cuando ellos tampoco la dan en su país.
¿Hasta donde llegará el CIAgate y su impacto en la relación entre los dos gobiernos, justo en momentos en que, en una pista diferente pero no ajena, se prepara la renegociación del TMEC? Esta próxima semana lo veremos.
NOTAS INDISCRETAS…
Desde dentro de Pemex nos informan que al padre de la Miss Universo, Bernardo Bosch, al que informaron públicamente que lo habían corrido, no sólo le tendieron un manto de impunidad para liberarlo de su responsabilidad legal y penal en ocultamiento del megaderrame petrolero en el complejo de Cantarell, sino que la 4T y la dirección de Pemex a cargo del “engañado” Víctor Rodríguez Padilla, más que despedirlo, en realidad le autorizaron que se fuera en una jubilación anticipada. Bosch, subdirector de Seguridad, Salud y Gestión Ambiental de Pemex, se irá de su cargo protegido, impune y muy bien pagado con una pensión ilegal y a la que, por tiempo, aún no tenía derecho, según nos dicen las fuentes internas de Petróleos Mexicanos. Y todo porque el padre de la miss tabasqueña es amigo del director Víctor Rodríguez, amén de ser tabasqueño y protegido por el grupo político morenista de ese estado. ¿Así o más clara la impunidad en la era de la 4T que no sólo omite procesar a responsables de delitos ambientales graves por el derrame histórico en el Golfo de México, sino que también los manda a su casa a vivir con una “pensión dorada”, como esas que la Presidenta dijo querer eliminar con su reciente reforma legal…Por cierto que otro de los “despedidos” por la dirección de Pemex tras el desastre ambiental que ocasionó la fuga de ductos de Pemex en Cantarel, Marcos Torres Fuentes, subdirector de PEP, no sólo era el padrino de Mafer, la quinceañera con aquella fiesta de ostentación y derroche en Villahermosa, sino que era él quien firmaba y autorizaba los contratos con los que el padre de la joven, Juan Carlos Guerrero Rojas, se volvió tan rico y millonario que le hizo aquella celebración llena de lujos y excesos a su hija adolescente. Marcos también se va impune y sin ninguna acusación penal, aunque habrá que ver si a él también lo mandaron a casa con pensión o sólo con todo el dinero que hizo a partir de su cargo…Los dados cierran la semana. Mandaron Escalera Doble para todos los amables lectores. Feliz fin de semana de la que fue, por cierto, una semana candente e intensa.












