• El nuevo plan binacional busca reducir el flujo de armas que ingresan a México desde Estados Unidos.
• Incluye operativos conjuntos, controles más estrictos y tecnología de rastreo.
• La presidenta Claudia Sheinbaum destacó que es un acuerdo sin precedentes en materia de seguridad.
Acuerdo histórico entre ambos países
México y Estados Unidos anunciaron el inicio de un plan conjunto de seguridad para combatir el tráfico ilegal de armas en la frontera, una de las principales fuentes de violencia en territorio mexicano.
El acuerdo establece operativos coordinados y revisiones más estrictas en los cruces internacionales, entre ellos el Puente Córdova-Américas, que conecta Ciudad Juárez con El Paso.
Elementos del Ejército y la Guardia Nacional ya realizan inspecciones para detectar armas y municiones que ingresan de manera ilegal al país. Según autoridades, el objetivo es proteger la seguridad en ambos lados de la frontera.
Tecnología para rastrear armamento
Como parte del acuerdo, México podrá utilizar la plataforma estadounidense E-Trace, herramienta que permite rastrear el origen de las armas decomisadas y fortalecer las investigaciones.
Datos oficiales indican que cada año unas 200 mil armas cruzan la frontera, principalmente desde Texas, Arizona y California.
El investigador Ricardo Melgoza Ramos consideró que este nuevo esfuerzo abre “una oportunidad real de cooperación”, tras el fracaso de programas anteriores como Rápido y Furioso.
Compromiso político y seguridad regional
La presidenta Claudia Sheinbaum destacó que el plan se concretó tras su encuentro con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, en septiembre.
“Estados Unidos reforzará sus operativos para impedir el paso de armas hacia México. Nunca se había logrado un acuerdo de este tipo”, afirmó.
El especialista en seguridad Fernando Rubalcaba señaló que el acuerdo mejorará el intercambio de información e inteligencia entre ambos países, permitiendo rastrear mejor las armas y prevenir delitos violentos.
Nuevo rumbo en la cooperación bilateral
El plan fronterizo marca un cambio en la política de seguridad mexicana, con un enfoque más activo contra el crimen organizado y una estrategia binacional para reducir la violencia armada.
Autoridades de ambos países coincidieron en que el éxito del acuerdo dependerá de la coordinación y continuidad de los operativos a largo plazo.
















