• Londres retira temporalmente a su equipo en Teherán por el deterioro del entorno de seguridad.
• Estados Unidos autoriza la salida de personal no esencial en Israel y mantiene fuerte despliegue militar en la zona.
• China y países europeos piden a sus ciudadanos abandonar Irán y evitar viajes a la región.
El Gobierno del Reino Unido decidió evacuar de forma temporal a su personal diplomático en Irán ante el aumento de la tensión regional y el riesgo de una confrontación con Estados Unidos. El Ministerio de Exteriores británico informó que, aunque el personal fue retirado por razones de seguridad, la embajada en Teherán continuará operando a distancia.
En su comunicación oficial, Londres advirtió sobre “un riesgo intensificado de tensión regional” que podría traducirse en interrupciones de viajes y efectos imprevistos. Además, desaconsejó cualquier desplazamiento a territorio iraní y alertó que los ciudadanos británicos —especialmente quienes tienen doble nacionalidad británico-iraní— enfrentan “un riesgo muy alto de arresto, interrogatorio o detención”. También subrayó que no habrá asistencia consular presencial y que el seguro de viaje podría quedar invalidado si se ignoran las recomendaciones.
El anuncio coincide con el reforzamiento de la presencia militar estadounidense en Oriente Medio. Entre los movimientos más relevantes figura la llegada del portaaviones USS Gerald R. Ford a la costa israelí, como parte del mayor despliegue de Washington en la región en décadas ante la posibilidad de un ataque contra la república islámica.
En paralelo, la representación diplomática estadounidense en Israel autorizó la salida de empleados gubernamentales no esenciales y de sus familiares debido a “riesgos de seguridad”. Washington no cuenta con embajada en Teherán, pero en días recientes también redujo personal en Líbano.
El contexto es particularmente delicado tras la tercera ronda de negociaciones indirectas entre Washington y Teherán, celebrada bajo mediación de Omán. Aunque los mediadores hablaron de avances, el presidente Donald Trump lanzó el 19 de febrero un ultimátum de “10 a 15 días” para determinar si se logra un acuerdo o si optará por la vía militar.
Por su parte, el secretario de Estado, Marco Rubio, viajará a Israel para abordar asuntos regionales, incluido el expediente iraní, en medio de la creciente incertidumbre.
Las alertas no se limitan a Reino Unido y Estados Unidos. China instó a sus ciudadanos a salir de Irán “lo antes posible” y ofreció apoyo logístico para facilitar su traslado. Italia recomendó a sus nacionales abandonar el país y evitar desplazamientos innecesarios en la región. Francia desaconsejó viajes a Israel, Jerusalén y Cisjordania por motivos de seguridad, mientras Alemania pidió a sus ciudadanos evitar desplazamientos a territorio israelí con carácter de “extrema urgencia”.
La escalada diplomática ocurre en un escenario marcado por las diferencias sobre el programa nuclear iraní. Estados Unidos mantiene como “línea roja” la prohibición total del enriquecimiento de uranio, en tanto que Teherán sostiene que su programa tiene fines civiles y rechaza las acusaciones de buscar armamento nuclear. A pesar de los reportes de avances en el diálogo, las evacuaciones y el despliegue militar evidencian la fragilidad del momento.

















