- La venta del 25% de Banamex a Fernando Chico Pardo se cerró en un plazo inusualmente corto
- Citi evalúa vender participaciones adicionales más pequeñas antes de una eventual salida a bolsa
- La firma alerta que un tope a tasas de tarjetas de crédito en EE. UU. afectaría el acceso al crédito
Operación cerrada en tiempo récord
La directora global de Citigroup, Jane Fraser, destacó que la venta del 25% de Banamex al empresario Fernando Chico Pardo se concretó en un periodo significativamente menor al habitual para este tipo de transacciones.
Durante una llamada con analistas por los resultados del cuarto trimestre de 2025, Fraser explicó que un proceso de esta magnitud suele tomar entre nueve y doce meses, pero en este caso se logró un cierre acelerado, con acompañamiento del gobierno mexicano, lo que permitió avanzar con mayor certidumbre.
Ventas adicionales antes de la salida a bolsa
La directiva señaló que Citi analiza activamente la posibilidad de vender participaciones adicionales de menor tamaño en Banamex conforme se acerque una eventual Oferta Pública Inicial (OPI), cuya fecha aún no ha sido definida.
Indicó que el calendario y la estructura de estas operaciones dependerán de las condiciones del mercado y del objetivo de maximizar el valor para los accionistas. Añadió que la venta del 25% representó una posición inicial más sólida que una salida inmediata al mercado bursátil.
Estrategia global de desinversión
Citi recordó que la decisión de vender Banamex forma parte de su estrategia global anunciada en 2022, con la que busca retirarse de la banca de consumo y concentrarse en negocios de mayor valor patrimonial. La transacción con Chico Pardo se anunció en septiembre de 2025 y se formalizó en diciembre del mismo año.
De concretarse la salida a bolsa, Banamex podría debutar tanto en el mercado mexicano como en el estadounidense.
Advertencia por control de tasas en EE. UU.
En otro tema, Fraser se refirió a la propuesta del presidente Donald Trump para imponer un tope de 10% a las tasas de interés de las tarjetas de crédito en Estados Unidos. Afirmó que, aunque el impacto para los bancos sería limitado, las consecuencias para los consumidores serían significativas.
Señaló que este tipo de medidas reduciría el acceso al crédito, afectaría el gasto de los hogares y podría empujar a los usuarios hacia alternativas financieras más costosas. Recordó que controles similares aplicados en el pasado fueron retirados rápidamente por sus efectos negativos en el mercado.
Fraser detalló que los consumidores estadounidenses realizan compras anuales por alrededor de seis billones de dólares con tarjetas de crédito y que los saldos pendientes superan los 1.2 billones de dólares, por lo que cualquier restricción tendría repercusiones amplias en el consumo y en sectores clave de la economía.

















