- Asume la presidencia provisional tras la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores
- Washington condiciona su margen de acción a cambios en seguridad, petróleo y política exterior
- Rusia respalda a Rodríguez, mientras la Unión Europea dialoga sin reconocer su legitimidad
La vicepresidenta Delcy Rodríguez inició este martes su gestión como presidenta interina de Venezuela en un escenario de alta inestabilidad política, marcado por la detención de Nicolás Maduro, la presión directa de Estados Unidos y una fuerte vigilancia internacional sobre el rumbo del país.
Rodríguez fue investida ante la Asamblea Nacional horas después de que Maduro se declarara “no culpable” en una corte federal de Nueva York por cargos relacionados con narcotráfico. El exmandatario fue capturado junto con su esposa, Cilia Flores, durante una operación militar estadounidense en Caracas y otras zonas del país.
Un inicio de gobierno marcado por la crisis
En su primer mensaje como mandataria interina, Rodríguez afirmó que asumía el poder “con dolor” por lo que calificó como el secuestro de Maduro. En paralelo, sectores del chavismo convocaron a movilizaciones para exigir su liberación, mientras el exmandatario se proclamó “prisionero de guerra” y reiteró que sigue siendo el presidente legítimo de Venezuela.
La operación militar ordenada por Estados Unidos generó preocupación en organismos internacionales. Naciones Unidas advirtió que el uso de la fuerza extranjera vulneró principios fundamentales del derecho internacional y alertó sobre el impacto humanitario del operativo.
Advertencias de Washington y margen limitado
El presidente Donald Trump advirtió públicamente que Delcy Rodríguez enfrentará consecuencias severas si no cumple con las condiciones impuestas por su gobierno. Analistas coinciden en que la presidenta interina opera bajo una supervisión estricta y con un margen de maniobra reducido.
Entre las exigencias inmediatas de Washington se encuentran el reforzamiento del combate al narcotráfico, la expulsión de agentes extranjeros considerados adversarios de Estados Unidos y el freno a los envíos de petróleo a rivales geopolíticos. También se espera que facilite un eventual proceso electoral, aunque sin plazos definidos.
Equilibrio interno dentro del chavismo
Rodríguez enfrenta además el desafío de contener tensiones internas dentro del chavismo. Figuras clave como Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López permanecen en sus cargos, lo que mantiene un delicado equilibrio de poder en la cúpula gobernante y alimenta la percepción de un gobierno interino frágil.
Reacciones internacionales divididas
Rusia expresó su respaldo a Rodríguez y denunció lo que calificó como “amenazas neocoloniales” contra Venezuela. Moscú reiteró su apoyo al gobierno interino y defendió el derecho del país a decidir su destino sin interferencias externas.
En contraste, la Unión Europea informó que mantendrá contactos formales con las autoridades de Caracas para resguardar sus intereses y principios, aunque sin reconocer la legitimidad democrática del nuevo gobierno. Bruselas calificó como irregular el proceso que llevó a Rodríguez al poder.
Oposición y cuestionamientos a la transición
La líder opositora María Corina Machado criticó duramente a Delcy Rodríguez, a quien acusó de ser una figura central del aparato chavista y de mantener alianzas con Rusia, China e Irán. Machado aseguró que la presidenta interina no representa una transición confiable y sostuvo que la oposición ganaría ampliamente en unas elecciones libres.
No obstante, Trump ha descartado públicamente respaldar a Machado como alternativa de gobierno, al considerar que no cuenta con el apoyo suficiente dentro del país.
Un mandato provisional con futuro incierto
La presidencia interina de Delcy Rodríguez tiene una duración máxima de 180 días. Durante ese periodo, deberá navegar entre las presiones de Estados Unidos, las tensiones internas del chavismo y las exigencias de la comunidad internacional, en un contexto de profunda incertidumbre sobre el futuro político de Venezuela.
















