- La Luna cubrió completamente al Sol en varias zonas de España, donde miles de personas se reunieron para observar el fenómeno.
- La fase de totalidad duró menos de dos minutos, aunque el eclipse completo se prolongó durante casi dos horas.
- El fenómeno también fue visible en Islandia y de forma parcial en otras regiones de Europa, América del Norte y el norte de África.
España vivió este miércoles un eclipse solar total que provocó un breve periodo de oscuridad en varias zonas del país y reunió a miles de personas que se desplazaron para observar uno de los fenómenos astronómicos más llamativos.
La franja de totalidad atravesó España desde el noroeste, en la zona atlántica, hasta las islas Baleares, en el Mediterráneo. En esos puntos, la Luna se colocó completamente frente al Sol y bloqueó su luz durante un periodo de menos de dos minutos.
La oscuridad sorprendió a distintas localidades
Uno de los puntos donde se pudo apreciar la totalidad fue Lodoso, cerca de Burgos. Allí, cientos de personas esperaron el momento en que la Luna ocultó por completo al Sol y recibieron la llegada de la oscuridad con aplausos y expresiones de entusiasmo.
El eclipse completo tuvo una duración cercana a las dos horas, debido a que el proceso comenzó cuando la Luna empezó a cubrir gradualmente el disco solar y terminó cuando dejó de interponerse frente a la estrella.
Durante los minutos de totalidad también se registró un descenso de la temperatura y cambios en el comportamiento de algunos animales. Aves y otros ejemplares pueden interpretar la disminución repentina de luz como la llegada de la noche.
Aficionados viajaron para presenciar el eclipse
El acontecimiento provocó una importante movilización hacia distintas localidades españolas. Algunas zonas del interior del país, conocidas como parte de la llamada “España vaciada”, recibieron a numerosos visitantes debido a que ofrecían condiciones favorables para observar la totalidad.
Madrid y Barcelona quedaron fuera de la franja donde el eclipse fue total. Por ello, habitantes de ambas ciudades se trasladaron hacia otros puntos del país, lo que generó importantes concentraciones de tráfico en algunas carreteras.
El fenómeno también atrajo a visitantes internacionales. Aficionados procedentes de Francia, Italia y otros países viajaron con cámaras, telescopios y equipos especiales para seguir el recorrido de la Luna frente al Sol.
Un acontecimiento poco habitual en España
La importancia del eclipse radica también en su rareza. La España peninsular llevaba más de un siglo sin experimentar un eclipse solar total.
Aunque está previsto otro eclipse de estas características en menos de un año, numerosos aficionados decidieron aprovechar la oportunidad para presenciar el fenómeno desde las zonas donde la totalidad era visible.
En Colmenar Viejo, al norte de Madrid, familias y visitantes se reunieron para observar el momento. En Tarragona también se concentraron espectadores procedentes de diferentes lugares, incluidos otros países europeos.
El eclipse recorrió otras regiones del hemisferio norte
El fenómeno comenzó en el extremo septentrional de Rusia y posteriormente avanzó por el hemisferio norte antes de alcanzar Groenlandia, el Atlántico, Islandia y España.
En Reikiavik, miles de personas se prepararon para contemplar el eclipse. La capital islandesa no había experimentado un fenómeno similar desde 1433.
En otras partes de Europa occidental, Canadá, Estados Unidos y el noroeste de África, el eclipse pudo observarse, aunque únicamente de manera parcial.
Científicos aprovecharon el fenómeno para estudiar el Sol
Los eclipses solares totales representan una oportunidad para realizar observaciones científicas de la atmósfera exterior del Sol.
Durante la fase de totalidad, la reducción de la luz solar permite estudiar con mayor detalle la corona, así como obtener información relacionada con los vientos solares y el campo magnético de la estrella.
El turismo también recibió un impulso
La llegada de visitantes generó expectativas económicas para España. Las autoridades estimaron que el eclipse podría representar una contribución neta cercana a 400 millones de dólares y atraer alrededor de 450 mil turistas adicionales hacia las principales zonas de observación.
Sin embargo, la elevada concentración de personas también llevó a las autoridades a pedir precaución, especialmente debido a las condiciones meteorológicas.
Las temperaturas superarían los 35 grados Celsius en buena parte del territorio español y podrían alcanzar los 40 grados en algunas zonas. Además, el riesgo de incendios forestales se mantenía muy alto o extremo en amplias regiones del país.
















