- Trump llega a Davos con la intención de impulsar el control estadounidense sobre Groenlandia
- La Unión Europea, Francia y Canadá advierten respuestas firmes y defienden la soberanía danesa
- Protestas en Suiza, Groenlandia y Dinamarca acompañan el debate geopolítico
El Foro Económico Mundial inició esta semana en Davos, Suiza, en un contexto de alta tensión política y diplomática. La presencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, convirtió a Groenlandia en uno de los ejes centrales del encuentro, luego de que el mandatario reiterara su intención de que Washington asuma el control de la isla ártica, territorio autónomo del Reino de Dinamarca.
Trump adelantó que utilizará el foro como plataforma para promover su postura, lo que provocó una reacción inmediata de líderes europeos y aliados tradicionales de Estados Unidos, quienes rechazaron cualquier intento de anexión o presión territorial.
Europa fija una postura de rechazo
Desde Davos, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, advirtió que insistir en Groenlandia puede deteriorar gravemente la relación transatlántica. Señaló que la Unión Europea responderá de manera “firme, unida y proporcional” ante las amenazas de Trump, que incluyen la imposición de aranceles del 10% a productos europeos si no se aceptan sus pretensiones.
Von der Leyen subrayó que Europa mantiene su compromiso con la seguridad en el Ártico, pero recalcó que el respeto a la soberanía y al derecho internacional no es negociable.
Francia endurece el discurso
El presidente francés, Emmanuel Macron, llamó a la Unión Europea a no dudar en utilizar el mecanismo anticoerción, conocido como la “bazuca comercial”, para responder a presiones económicas o territoriales de Estados Unidos.
Macron calificó de “inaceptables” las amenazas arancelarias y alertó que ceder ante la lógica de la fuerza abriría la puerta a un enfoque neocolonial. Insistió en que Europa debe defender su autonomía económica, política y estratégica.
Canadá respalda a Groenlandia y Dinamarca
El primer ministro de Canadá, Mark Carney, expresó un apoyo explícito a Groenlandia y a Dinamarca. Desde Davos, afirmó que Ottawa respalda plenamente el derecho de los groenlandeses a decidir su futuro y llamó a las potencias medias a actuar de manera conjunta frente a las grandes potencias.
Carney advirtió que el orden mundial basado en reglas se está debilitando y que la integración económica se utiliza cada vez más como un instrumento de presión geopolítica.
Protestas y rechazo social
La tensión política también se trasladó a las calles. En Zúrich, miles de manifestantes protestaron contra la visita de Trump, quemaron banderas estadounidenses y se registraron enfrentamientos con la policía antidisturbios, que utilizó cañones de agua y municiones no letales para dispersar a los grupos.
En Groenlandia, alrededor de cinco mil personas, incluido el primer ministro del territorio, se manifestaron en Nuuk contra cualquier intento de anexión. Protestas similares se realizaron en distintas ciudades de Dinamarca, reflejando un rechazo social amplio a la postura de Washington.
Davos bajo presión geopolítica
Con la participación de más de tres mil asistentes y al menos 60 líderes mundiales, Davos se perfila como un foro dominado por las tensiones comerciales, la seguridad en el Ártico y el futuro del sistema internacional. Funcionarios estadounidenses han pedido a Europa moderación y evitar represalias, mientras Trump confirmó que sostendrá reuniones en Davos para abordar el tema de Groenlandia, incluso con la OTAN.
El debate sobre la isla ártica se perfila como uno de los principales focos del foro y podría marcar el rumbo de las relaciones entre Estados Unidos y sus aliados europeos en los próximos meses.
















