- El IMEF estima que el Mundial 2026 aportará apenas 0.15% al Producto Interno Bruto (PIB) de México.
- Analistas prevén que entre 350 y 400 millones de dólares podrían salir del país a través de empresas transnacionales.
- La informalidad laboral y los elevados precios de los boletos limitarían el impacto económico esperado.
IMEF prevé una derrama económica moderada
Aunque la Copa del Mundial 2026 representa uno de los eventos deportivos más importantes a nivel internacional, especialistas del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) consideran que su impacto económico en México será menor al esperado.
De acuerdo con estimaciones del organismo, la justa mundialista generaría un incremento aproximado de 0.15 puntos porcentuales en el Producto Interno Bruto (PIB) nacional durante 2026, una cifra considerada modesta frente a la magnitud del evento.
Los analistas proyectan que la derrama económica vinculada al turismo, el consumo y los servicios oscilaría entre mil 200 y mil 500 millones de dólares, impulsada principalmente por la llegada de visitantes nacionales y extranjeros.
Transnacionales captarían una parte importante de los ingresos
Uno de los principales factores que limitarían el beneficio económico para México es la participación de empresas transnacionales en sectores estratégicos relacionados con el Mundial, especialmente en la industria turística.
Jorge Arturo Anglard, académico y coautor de la ponencia “Más que futbol: el Mundial 2026 y la integración económica de América del Norte”, advirtió que entre 350 y 400 millones de dólares podrían salir del país durante el periodo del torneo.
Según explicó, gran parte del gasto realizado por turistas y asistentes terminaría en compañías internacionales que operan en México, reduciendo el efecto multiplicador de esos recursos dentro de la economía nacional.
La informalidad también reduciría el impacto económico
El IMEF señaló que otro reto importante es el elevado nivel de informalidad laboral que existe en el país.
Actualmente, más de la mitad de los trabajadores mexicanos participan en actividades económicas informales, situación que dificulta que una parte significativa de la derrama generada por el Mundial se refleje plenamente en indicadores oficiales.
Los especialistas consideran que una porción importante del gasto turístico podría canalizarse hacia actividades no registradas, lo que reduciría la captación fiscal y el impacto económico formal del evento.
Turismo impulsará el consumo durante el torneo
Las proyecciones de organismos empresariales indican que México podría recibir alrededor de 1.2 millones de visitantes relacionados con el Mundial, una cifra superior al flujo turístico habitual.
La Cámara Nacional de Comercio (Canaco) estima que cada visitante gastará entre 350 y 500 dólares diarios durante su estancia, principalmente en hospedaje, alimentación, transporte y entretenimiento.
A pesar de ello, los analistas consideran que la derrama económica podría ser mayor si existieran mejores condiciones de infraestructura, organización y promoción turística.
Preocupan los altos precios de los boletos
Otro factor que podría afectar la asistencia y el gasto relacionado con el Mundial son los elevados costos de las entradas.
Especialistas del IMEF recordaron que durante la Copa del Mundo de 1986 los boletos tenían precios considerablemente más accesibles. En contraste, para la edición de 2026 algunos accesos alcanzan costos que van desde los 10 mil hasta más de 100 mil pesos, dependiendo del partido y la ubicación.
Los expertos consideran que estos precios limitan la participación de una parte importante de los aficionados y reducen el potencial de consumo asociado al torneo.
Mundial debe dejar un legado económico duradero
Para el IMEF, el éxito del Mundial no debe medirse únicamente por la cantidad de turistas o por la derrama económica inmediata.
El organismo subrayó que el verdadero reto consiste en aprovechar el evento para impulsar mejoras permanentes en infraestructura, digitalización, movilidad, sistemas de pago, innovación y desarrollo económico regional.
Los especialistas consideran que el torneo representa una oportunidad para fortalecer la integración económica de América del Norte y generar beneficios de largo plazo que trasciendan las semanas de competencia deportiva.














