• Jerome Powell concluyó su mandato de ocho años como presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos.
• Su administración enfrentó la pandemia de Covid-19, una crisis inflacionaria y fuertes presiones políticas.
• Kevin Warsh asumirá la dirección de la Fed en un contexto económico y político complejo.
Termina una era en la Reserva Federal
Jerome Powell dejó oficialmente la presidencia de la Reserva Federal de Estados Unidos luego de ocho años al frente del banco central estadounidense, periodo que estuvo marcado por crisis económicas globales, alta inflación y confrontaciones con el presidente Donald Trump.
Powell asumió el cargo en 2018 tras ser nominado por Trump durante su primer mandato presidencial, sustituyendo a Janet Yellen. Antes de llegar a la presidencia de la Fed, ya formaba parte de la Junta de Gobernadores desde 2011, luego de haber sido propuesto por el expresidente Barack Obama.
La pandemia obligó a medidas económicas extraordinarias
Cuando Powell inició su gestión, la economía de Estados Unidos mostraba crecimiento sólido, bajo desempleo y una inflación cercana al objetivo del 2 %. En ese escenario, la Reserva Federal elevó las tasas de interés en varias ocasiones para moderar el ritmo económico.
Sin embargo, la llegada del Covid-19 cambió radicalmente el panorama financiero mundial.
En marzo de 2020, la Fed aplicó medidas de emergencia para evitar un colapso económico, reduciendo las tasas de interés prácticamente a 0 %. La política monetaria expansiva permaneció vigente durante casi dos años para estimular la economía y contener los efectos de la pandemia.
El combate contra la inflación marcó su gestión
Tras la recuperación económica posterior a la pandemia, Estados Unidos enfrentó un fuerte incremento en los precios. Para 2022, la inflación anual se acercaba al 8 %, uno de los niveles más altos en décadas.
Ante este escenario, la Reserva Federal encabezada por Powell inició un agresivo ciclo de incrementos en las tasas de interés. En menos de dos años, la Fed acumuló aumentos superiores a cinco puntos porcentuales con el objetivo de contener la inflación y estabilizar la economía.
Aunque las medidas ayudaron a desacelerar el alza de precios, también generaron críticas por el impacto en créditos, inversiones y crecimiento económico.
Trump elevó la presión sobre Powell
El regreso de Donald Trump a la presidencia en 2025 intensificó las tensiones con Powell. El mandatario exigió públicamente recortes más rápidos en las tasas de interés y cuestionó constantemente las decisiones de la Reserva Federal.
Las críticas incluyeron ataques personales contra el economista y acusaciones de afectar negativamente la economía estadounidense por mantener una política monetaria restrictiva.
La presión política escaló cuando el Departamento de Justicia abrió una investigación relacionada con presuntos sobrecostos en la remodelación de la sede de la Fed en Washington.
Sin embargo, posteriormente un juez federal determinó que la acusación tenía motivaciones políticas y el caso fue desechado.
Powell seguirá dentro de la Fed
Pese a dejar la presidencia del banco central, Powell anunció que continuará como integrante de la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal, posición que puede ocupar hasta enero de 2028.
La decisión rompe con la tradición seguida por anteriores presidentes de la Fed, quienes normalmente abandonaban por completo la institución al concluir su gestión.
Su permanencia ocurre mientras continúan investigaciones internas relacionadas con los gastos de remodelación del edificio principal del organismo.
Kevin Warsh toma el control del banco central
A partir de ahora, la dirección de la Reserva Federal estará encabezada por Kevin Warsh, quien también fue impulsado por Donald Trump.
Warsh ha criticado algunas de las decisiones tomadas durante la administración de Powell, especialmente el tiempo prolongado en que se mantuvieron estímulos económicos y tasas bajas, situación que, según su postura, contribuyó al aumento de la inflación.
El nuevo titular de la Fed enfrentará un entorno complejo debido a las presiones políticas de la Casa Blanca, las tensiones internacionales y los riesgos inflacionarios que todavía afectan a la economía estadounidense.















