- Guzmán López admitió haber organizado el secuestro que llevó a Zambada a territorio estadounidense
- La operación incluyó una trampa, hombres armados y sedantes en un vuelo privado
- La captura desató disputas internas en el Cártel de Sinaloa y tensiones entre México y EU
Confesión ante la corte en Chicago
Joaquín Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán, se declaró culpable ante autoridades estadounidenses y reconoció haber coordinado el secuestro de Ismael “El Mayo” Zambada, uno de los líderes del Cártel de Sinaloa.
Durante la audiencia, describió cómo preparó una reunión que en realidad era una trampa, con el objetivo de entregar a Zambada en territorio estadounidense.
La trampa y el secuestro
Según su declaración, Guzmán López citó a Zambada a un rancho en las afueras de Culiacán bajo el pretexto de resolver un conflicto. Una vez en una habitación previamente manipulada —con el vidrio de la ventana retirado—, un grupo de hombres armados entró por el ventanal, lo esposó y le cubrió la cabeza.
Luego lo trasladaron en una camioneta a un aeródromo cercano, donde lo subieron a una avioneta. En el vuelo hacia Nuevo México, el capo fue sedado por Guzmán López. Allí quedaron bajo custodia de autoridades estadounidenses.
Motivos y reacción de los gobiernos
El fiscal Andrew Erskine indicó que Guzmán López buscaba obtener beneficios judiciales para él o para su hermano Ovidio. Sin embargo, aclaró que Estados Unidos no aprobó ni solicitó el secuestro y que no recibirá ninguna ventaja legal por ello.
La operación generó molestia en el gobierno mexicano de ese momento, que reprochó la falta de información sobre un hecho que derivó en tensiones bilaterales. Tras la captura de Zambada, estalló una violenta disputa interna en el Cártel de Sinaloa.
La versión de “El Mayo”
En una carta escrita tras su detención, Zambada describió un secuestro con detalles similares y afirmó que ese mismo día fue asesinado Héctor Melesio Cuén, exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa. Señaló además que sus escoltas desaparecieron y que las autoridades hallaron rastros de violencia en la finca donde ocurrió el operativo.
El traslado final
El vuelo privado despegó de una pista cercana a Culiacán y aterrizó en Nuevo México, en el Aeropuerto Internacional de Santa Teresa, donde Zambada fue entregado. La detención modificó el equilibrio criminal en Sinaloa y abrió un nuevo capítulo en la disputa interna del cártel.
















