• Autoridades recuperaron 65 restos óseos en operativos realizados entre 2025 y 2026
• Dos víctimas, menores de edad, ya fueron plenamente identificadas y restituidas a sus familias
• Más de 10 mil personas participaron en búsquedas que abarcaron zonas de CDMX y Estado de México
Las autoridades capitalinas informaron los resultados de las jornadas de búsqueda de personas desaparecidas realizadas entre mayo de 2025 y marzo de 2026 en la Ciudad de México y áreas colindantes con el Estado de México. Como parte de estos trabajos, se localizaron 65 restos óseos que, tras análisis forenses, corresponden a 13 personas.
De estos casos, dos ya fueron identificados como menores de edad y sus restos fueron entregados a sus familiares. El resto continúa en proceso de identificación mediante estudios científicos especializados.
Intervenciones en puntos estratégicos
Las acciones de búsqueda se concentraron en diversas zonas consideradas relevantes para las investigaciones. Entre ellas se encuentran Valle del Tezontle y Topilejo, en la alcaldía Tlalpan; el Lago de Chalco-Bosque de Tequesquite, en Tláhuac; el Cerro del Guerrero, en Gustavo A. Madero; así como el Parque Estatal Sierra de Guadalupe, que también se extiende a municipios del Estado de México.
En estas jornadas participaron más de 10 mil 700 personas, entre personal de instituciones, familiares de desaparecidos, colectivos y voluntarios, quienes realizaron labores de rastreo, limpieza y análisis en más de un millón de metros cuadrados.
Avances en identificación genética
El proceso de identificación de los restos se apoya en un banco genético que actualmente reúne más de 300 perfiles de familiares de personas desaparecidas. Este registro permite comparar muestras y avanzar en la identificación de las víctimas.
Las autoridades subrayaron que es fundamental que más familias aporten su ADN, ya que esto incrementa significativamente las probabilidades de encontrar coincidencias y esclarecer los casos pendientes.
Estrategia de búsqueda por patrones
La metodología empleada se basa en la identificación de patrones, lo que permite agrupar casos según características como ubicación, contexto o perfil de las víctimas. Este enfoque facilita la planeación de operativos más precisos y mejora la efectividad en campo.
El objetivo, señalaron las autoridades, es que cada hallazgo contribuya a brindar respuestas concretas a las familias que continúan en la búsqueda de sus seres queridos.
















