• El presidente estadounidense ha cuestionado en privado la permanencia de su país en el T-MEC.
• La revisión obligatoria debe resolverse antes del 1 de julio y definirá si el acuerdo se extiende 16 años más.
• Una eventual salida impactaría comercio por casi 2 billones de dólares y cadenas productivas integradas.
El presidente Donald Trump ha considerado en conversaciones internas la posibilidad de retirar a Estados Unidos del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), lo que introduce un nuevo factor de incertidumbre en la revisión formal del acuerdo prevista para este año.
De acuerdo con personas familiarizadas con el tema, el mandatario preguntó a sus asesores por qué no debería abandonar el tratado que él mismo impulsó y firmó durante su primer mandato. No obstante, hasta ahora no ha anunciado públicamente una decisión en ese sentido.
Desde la Casa Blanca se ha señalado que Trump es quien tomará la determinación final y que el debate forma parte del análisis previo a cualquier anuncio oficial. Por su parte, la oficina del Representante Comercial de Estados Unidos ha indicado que no se dará por válida automáticamente la versión de 2019 y que la administración mantiene abiertas todas las opciones para negociar ajustes.
La revisión del tratado: punto crítico
El T-MEC establece una revisión obligatoria antes del 1 de julio para definir si el acuerdo se prorroga por 16 años adicionales. Si no se alcanza consenso, se activarían revisiones anuales durante una década, hasta su posible vencimiento en 2036. Además, cualquiera de los tres países puede notificar su salida con seis meses de anticipación.
Lo que inicialmente se consideraba un procedimiento rutinario se ha transformado en una negociación compleja. La administración estadounidense ha planteado preocupaciones sobre reglas de origen más estrictas, especialmente en sectores industriales estratégicos, mayor cooperación en minerales críticos, disposiciones laborales y medidas contra el dumping.
También ha vinculado la discusión comercial con otros temas de su agenda, como migración, narcotráfico y seguridad.
Negociaciones por separado con México y Canadá
El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, adelantó que las conversaciones se desarrollarán de manera bilateral y por separado con México y Canadá. Señaló que la relación comercial con Canadá enfrenta mayores tensiones, mientras que con México se han mantenido múltiples intercambios.
En declaraciones públicas, Greer sostuvo que la administración evaluará la renovación solo si se alcanzan acuerdos que incorporen aportaciones de la industria y atiendan las preocupaciones identificadas.
Impacto económico y presión política
El T-MEC regula el intercambio de aproximadamente 2 billones de dólares anuales en bienes y servicios entre las tres economías norteamericanas. Una eventual salida de Estados Unidos expondría a exportaciones mexicanas y canadienses a aranceles más elevados y podría desencadenar represalias comerciales.
Sectores altamente integrados, como el automotriz, manufacturero, agrícola y energético, serían particularmente sensibles ante un cambio en el marco comercial. Además, el riesgo de aranceles adicionales podría incidir en precios y costos de vida en Estados Unidos, en un contexto político marcado por las elecciones intermedias.
Trump ha emitido mensajes contradictorios sobre el acuerdo. En ocasiones lo ha calificado de “irrelevante” y ha planteado la posibilidad de sustituirlo por acuerdos bilaterales. En otros momentos lo ha descrito como “excelente” y útil para ciertos sectores.
Por ahora, no existe confirmación oficial de que Estados Unidos vaya a abandonar el tratado. Sin embargo, la sola posibilidad de retiro añade presión a la negociación y mantiene en alerta a inversionistas y gobiernos de la región.
















