• Israel confirma bombardeos masivos contra Irán mientras continúan los contraataques
• Irán busca controlar Ormuz con tarifas y mantiene restricciones al tránsito petrolero
• EE. UU. prepara un posible “golpe final” y presiona con ultimátum en medio de negociaciones
La guerra en Oriente Medio entra en una fase crítica tras una nueva escalada militar, tensiones diplomáticas y decisiones estratégicas que impactan tanto en la seguridad global como en los mercados energéticos.
Ataques de Israel y respuesta de Irán
El Ejército de Israel informó que concluyó una serie de bombardeos “a gran escala” contra diversos puntos de Irán, incluyendo zonas estratégicas como Isfahán, donde se ubican instalaciones clave para el desarrollo energético y nuclear.
Hasta el momento, no se ha precisado el alcance de los daños. Esta ofensiva forma parte de la escalada iniciada el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron un ataque conjunto contra Teherán.
En respuesta, la Guardia Revolucionaria iraní lanzó una nueva oleada de misiles y drones contra territorio israelí y objetivos estadounidenses en el golfo Pérsico, manteniendo activos varios frentes del conflicto.
Irán refuerza control sobre el estrecho de Ormuz
El Parlamento iraní trabaja en una iniciativa para imponer un peaje a los buques que crucen el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del mundo, por donde transita cerca del 20 % del petróleo global.
El legislador Mohamad Reza Rezaei Kochi señaló: “Buscamos un proyecto de ley que reconozca legalmente la soberanía, el dominio y la supervisión de Irán sobre el estrecho de Ormuz, y que además genere una fuente de ingresos para el país mediante el cobro de un peaje”.
La propuesta también contempla el cobro por servicios de seguridad a las embarcaciones. Actualmente, Irán mantiene restricciones al paso para países considerados adversarios, lo que ha elevado los precios del petróleo y generado presión internacional.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha exigido la reapertura total del paso, sin que Teherán haya cedido hasta ahora.
Estados Unidos fortalece su estrategia en Asia-Pacífico
En paralelo, Washington impulsa el fortalecimiento de su industria militar en Asia-Pacífico a través de la Alianza para la Resiliencia Industrial en el Indo-Pacífico.
Entre los planes destacan la instalación de plantas de municiones en Filipinas, centros de mantenimiento de motores militares en Corea del Sur y Japón, así como la producción conjunta de drones.
Estas acciones surgen en un contexto de preocupación regional ante el posible traslado de recursos militares estadounidenses hacia Oriente Medio, lo que podría debilitar la seguridad en zonas sensibles como Taiwán o la península coreana.
Tensión con la OTAN y ultimátum de Trump
El mandatario estadounidense criticó a los países de la OTAN por no respaldar su ofensiva contra Irán, asegurando que no olvidará su falta de apoyo.
“No han hecho absolutamente nada para ayudar en Irán… ¡Estados Unidos no necesita nada de la OTAN, pero ‘nunca olviden’ este momento!”, escribió.
Además, lanzó un nuevo ultimátum a Teherán para que acepte negociar: “Más les vale ponerse serios pronto… porque una vez que eso suceda, no habrá vuelta atrás”.
Por su parte, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, explicó que Estados Unidos no informó previamente a sus aliados sobre el ataque debido al riesgo de filtraciones, aunque reconoció que esto retrasó la respuesta europea.
Opciones militares del Pentágono
El Pentágono analiza distintos escenarios para un posible “golpe final” contra Irán, que incluyen desde bombardeos masivos hasta operaciones terrestres.
Entre las opciones se encuentran acciones sobre puntos estratégicos en el estrecho de Ormuz, como la isla de Jarg, Larak y Abu Musa, así como el bloqueo de exportaciones petroleras iraníes.
Estas decisiones se evalúan en medio del plazo de cinco días impuesto por Donald Trump para que Irán modifique su postura.
Negociaciones y mediación internacional
Mientras crece la presión militar, Pakistán confirmó que actúa como intermediario en las conversaciones indirectas entre Estados Unidos e Irán.
El canciller Ishaq Dar indicó que Washington presentó una propuesta de 15 puntos que actualmente es evaluada por Teherán. Este plan incluye temas clave como el programa nuclear iraní, misiles balísticos y seguridad energética.
Aunque Estados Unidos califica los avances como positivos, Irán ha negado contactos directos y considera excesivas algunas condiciones.
Además, Pakistán coordina esfuerzos con Arabia Saudí para contener la escalada regional.
Impacto global y presión sobre recursos militares
El conflicto también comienza a impactar la estrategia militar estadounidense. El Pentágono evalúa redirigir armamento destinado a Ucrania hacia Oriente Medio, ante el desgaste de sus reservas.
Entre el equipo considerado para este ajuste se encuentran misiles interceptores de defensa aérea, lo que refleja la presión operativa que implica sostener múltiples frentes simultáneamente.
















