- François Bayrou fue destituido con 364 votos en contra y 194 a favor tras perder la moción de confianza.
- Emmanuel Macron nombrará a un nuevo primer ministro “en los próximos días”, descartando elecciones anticipadas.
- Francia enfrenta un escenario de incertidumbre política con deuda elevada y un parlamento fragmentado.
La destitución de Bayrou
El primer ministro francés, François Bayrou, fue removido este lunes tras perder de manera contundente una moción de confianza en la Asamblea Nacional. Con 364 votos en contra y 194 a favor, los legisladores rechazaron su plan de austeridad para reducir el gasto público y forzaron su salida apenas nueve meses después de asumir el cargo.
Bayrou, de 74 años, había convocado la votación para respaldar su propuesta de recorte presupuestario y atender el endeudamiento estatal. Sin embargo, la oposición de distintas fuerzas políticas se unió para derribar a su gobierno minoritario.
Respuesta de Macron
La presidencia francesa informó que Emmanuel Macron nombrará a un nuevo primer ministro en los próximos días, lo que evitaría un adelanto electoral. Con esta decisión, el mandatario buscará mantener el control político en medio de un parlamento fragmentado y sin una mayoría clara que garantice estabilidad.
La caída de Bayrou representa el tercer relevo en la jefatura de gobierno en menos de un año, tras las salidas de Gabriel Attal y Michel Barnier.
Contexto económico y político
El país atraviesa un momento delicado. La deuda pública francesa ascendía al primer trimestre de 2025 a 3.346 billones de euros, equivalente al 114% del PIB. El déficit alcanzó el 5.8% en 2024, muy por encima del límite de 3% que exige la Unión Europea. Bayrou buscaba aplicar un ajuste de 44 mil millones de euros en el gasto público para 2026, medida que no logró consenso.
Mientras tanto, la líder opositora Marine Le Pen exigió disolver la Asamblea Nacional y convocar elecciones, argumentando que Francia “no puede vivir con un gobierno de papel”.
Riesgos y desafíos inmediatos
Macron deberá enfrentar el reto de nombrar un primer ministro capaz de generar acuerdos en un escenario legislativo polarizado. Los desafíos incluyen atender la crisis presupuestaria interna y responder a un entorno internacional marcado por las guerras en Ucrania y Gaza, además de la política exterior incierta del presidente estadounidense Donald Trump.
















