• Juan Carlos Valencia González asumiría el mando del CJNG tras la muerte de ‘El Mencho’
• Su cercanía con la familia del líder y trayectoria criminal respaldan su ascenso
• Su nacionalidad estadounidense representa un obstáculo para las autoridades de EU
La estructura del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) atraviesa un proceso de reacomodo luego de la muerte de su líder histórico, Nemesio Oseguera Cervantes, ‘El Mencho’. En este contexto, reportes recientes apuntan a que Juan Carlos Valencia González habría tomado el control de la organización.
Transición en la cúpula del cártel
El relevo en el liderazgo se habría dado en medio de un acuerdo interno para evitar divisiones dentro del grupo. Valencia González, hijastro de Oseguera Cervantes, es señalado como la figura con mayor aceptación entre los mandos, lo que permitiría mantener la cohesión operativa del cártel.
Este tipo de sucesión busca reducir riesgos de conflictos internos que puedan debilitar la estructura criminal.
Trayectoria y vínculos familiares
Conocido también como ‘El 03’ o ‘R-3’, Valencia González proviene de una familia con larga presencia en el narcotráfico. Es hijo de Armando Valencia Cornelio, fundador del Cártel del Milenio, y de Rosalinda González Valencia, relacionada con el brazo financiero del CJNG.
Autoridades lo identifican como un operador relevante dentro del cártel, con presunto liderazgo en grupos armados como el Grupo Delta y el Grupo Élite, responsables de acciones violentas y control territorial.
Ascenso respaldado dentro del CJNG
De acuerdo con versiones cercanas a la organización, mandos de alto nivel habrían optado por no disputar el liderazgo, lo que facilitó su consolidación al frente del CJNG.
Este respaldo interno sería clave para garantizar continuidad en las operaciones y evitar una fragmentación del grupo criminal.
Retos legales para Estados Unidos
Uno de los factores que complica el seguimiento de Valencia González es su ciudadanía estadounidense. Este elemento impone restricciones legales para que agencias de ese país puedan investigarlo o actuar directamente en su contra.
Las leyes de Estados Unidos exigen autorizaciones especiales y la validación de instancias judiciales para intervenir en casos que involucren a sus ciudadanos en el extranjero, lo que podría ralentizar cualquier acción en su contra.
Escenario abierto
Aunque su liderazgo se perfila como sólido, el contexto sigue en evolución. La presión de las autoridades mexicanas y estadounidenses continúa, en un intento por debilitar a una de las organizaciones criminales más poderosas de la región.
















