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jueves, julio 25, 2024

La cabrona equivocada

Cuando conocí a Laura Elena Gerdingh, la primera impresión que me dio fue la de una mujer delicada y frágil. Delgada, menuda y con una sonrisa que proyecta vida, llegó bañada en sudor por el intenso entrenamiento que realizaba para correr su primera carrera de montaña en Huasca. Estábamos en el Bosque de Tlalpan y fue cuando supe que Laura era una guerrera; sobreviviente que había vencido al cáncer con dos armas que la ayudaron a pelear esa batalla: la escritura y la carrera.

La segunda vez que me reuní con ella, en el café de un centro comercial, supe que aquella mujer de dulce voz y gestos suaves, era en realidad un ser extraordinario. Cuando me contó su historia y me obsequió su libro Cáncer, escogiste a la cabrona equivocada… me querías matar y me llenaste de vida, entonces no tuve duda alguna: a los humanos no se nos define por el tamaño o la fuerza; lo que nos significa y determina en nuestro paso por la vida es la fortaleza de espíritu y nuestra capacidad de sobreponernos a las adversidades.

Laura es una psicoterapeuta de 47 años que creció en una familia afectada por las depresiones y paranoia del padre. Ayudar a otras familias que pasaran por lo que ella vivió la llevó a estudiar psicología y especializarse en psicoanálisis y en terapias tempranas para niños y bebés. A los 40 años su vida dio un giro brusco e inesperado: le diagnosticaron cáncer de ovario musinoso, fase 4, y la noticia la devastó. Supo entonces que la herencia familiar la había alcanzado.

Los meses siguientes fueron los peores de su vida. La depresión la volvió una zombie y la vida se le iba mientras abrazaba a sus hijas y buscaba a qué aferrarse. Ese algo llegó con una llamada, justo cuando se decía: No quiero morir, no quiero morirme. Era su amiga Fátima, sobreviviente de cáncer. Tras varios minutos de conversación y de decirle que sí se podía luchar y repetirle: Si yo pude, tu puedes, aquella llamada la despertó de la muerte en vida y la sacó de su desesperanza; Fátima se volvió su guerrera guardiana que la motivó y acompañó.

Dejé de ser una condenada en vida y ahí decidí que yo no iba a morirme, que iba a vivir, dice Laura con una luz y una fuerza que se le desborda por la mirada. A partir de ahí retomó fuerzas, comenzó a escribir un blog que publicaba como catarsis, y empezó a recibir respuestas de personas que se identificaban con ella. Otra arma fue correr todos los días en el Bosque, en donde encontró a otros guerreros, hombres y mujeres que como ella derrotaron al cáncer.

Hoy, Laura narra su historia en su extraordinario libro, que editó con sus recursos y que pondrá a la venta en la plataforma de Amazon, para apoyar y alentar a quienes padecen alguna enfermedad terminal, pero es mucho más, es una fuente de profunda inspiración para quiénes buscan dar sentido a su vida y nos enseña que los momentos de crisis no son accidentes de la vida, sino la norma, y nosotros hemos sido creados para afrontarlos y superarlos.

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