Durante mucho tiempo, cruzar la meta de un maratón fue, para un corredor amateur, una proeza que exigía una fuerza y determinación casi extremas. Correr largas distancias era privilegio de unos cuantos, y lograrlo significaba una verdadera prueba de resistencia. La sola idea de que un corredor podía detenerse, hacer una pausa y caminar un poco durante una competencia parecía poner en duda la legitimidad del esfuerzo o contradecir el espíritu mismo del maratón.
Fue precisamente por esa manera de entender y padecer las largas distancias que, en los años ochenta, el estadounidense Jeff Galloway, atleta olímpico y entrenador, cuestionó y se propuso cambiar la idea del esfuerzo constante y continuo durante competencias y entrenamientos. En lugar de correr sin parar, ideó un método, una estrategia práctica y eficaz que permite alternar periodos de carrera con breves momentos de caminata rápida, en el que el tiempo final no empeora y, en algunos casos, incluso mejora, gracias a la gestión inteligente del esfuerzo.
El pasado miércoles 24, Galloway murió a los 80 años de edad dejando un legado extraordinario: con su método no solo demostró que cualquier persona que se lo proponga puede correr un maratón, también disminuyó el porcentaje de abandonos y contribuyó al crecimiento de este deporte. Esta técnica es muy útil para quienes empiezan a correr, sufren sobrepeso, para quienes retoman después de una lesión y da la oportunidad a los corredores veteranos de seguir entrenando durante muchos años más.
Y es que al introducir descansos cortos y regulares, se corta la acumulación de los agentes que causan el cansancio y el cuerpo sufre menos debido al cambio en la postura. Esto nos permite terminar más enteros el entrenamiento o la competición. Es importante entender que este método debe aplicarse desde el inicio, ya que si empezamos a caminar cuando ya estamos cansados, nos será mucho más difícil volver a correr.
Un estudio publicado en el Journal of Science and Medicine in Sports siguió durante tres meses a 42 corredores que se preparaban para correr su primer maratón. El grupo se dividió en dos partes: quienes entrenaron con el método de correr y caminar y quienes lo hicieron de manera continua. Los resultados mostraron que ambos grupos completaron el maratón en tiempos similares; sin embargo, los que usaron la técnica Galloway presentaron menos fatiga y una recuperación más rápida.
En su libro Marathon:You Can Do It, Galloway sugiere diferentes combinaciones de tiempos de caminata y de trote, dependiendo del objetivo que se quiera lograr. Sin embargo, una opción sencilla y fácil de aplicar es la de 8 minutos de carrera por 2 de caminata, un intervalo redondo que completa ciclos de 10 minutos. Hoy gracias a entrenadores y atletas como Jeff Galloway, muchos corredores sabemos que caminar durante un maratón, lejos de ser una señal de debilidad, puede ser una forma inteligente de administrar el esfuerzo y de llegar más lejos.
POR ROSSANA AYALA
@AYALAROSS1
















