- El agresor estrelló su vehículo contra el templo, provocó un incendio y abrió fuego contra los fieles.
- El atacante, un hombre de 40 años de Burton, fue abatido por las autoridades.
- El hecho ocurrió en Grand Blanc, a unos 80 kilómetros de Detroit, y generó alarma en la comunidad.
Una iglesia de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en Grand Blanc, Michigan, fue escenario de un ataque que combinó tiroteo e incendio la mañana del domingo. El saldo fue de al menos un muerto y nueve heridos. El responsable, identificado como un hombre de 40 años originario de Burton, murió tras ser neutralizado por la policía.
Las autoridades detallaron que el agresor impactó su vehículo contra el templo antes de iniciar el fuego y disparar contra los asistentes que participaban en el culto dominical. El oficial William Renye informó que el incendio fue intencional y no descartan encontrar más víctimas entre los escombros.
Emergencia y labores de rescate
El incendio alcanzó la quinta alarma, lo que obligó a movilizar recursos de distintos condados ante el riesgo de colapso parcial de la estructura. Equipos de bomberos y paramédicos atendieron la emergencia mientras algunas personas permanecían atrapadas dentro del templo.
Videos compartidos en redes sociales mostraron columnas de humo visibles desde varios kilómetros. La policía pidió evitar la zona de McCandlish Road para permitir el trabajo de los cuerpos de rescate y habilitó centros de reunificación en el pabellón norte y en el teatro Trillium.
Reacciones oficiales
El representante John James expresó en redes sociales sus condolencias y solidaridad con las familias afectadas. La fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, calificó lo ocurrido como “desgarrador y escalofriante” y anunció el envío de agentes del FBI para apoyar en la investigación.
El director del FBI, Kash Patel, señaló que la agencia está trabajando con las autoridades locales y describió el ataque como un acto “cobarde y criminal”.
Coincidencia con la muerte de Russell M. Nelson
El ataque se produjo un día después del fallecimiento de Russell M. Nelson, expresidente de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, quien murió a los 101 años en Salt Lake City. Nelson dirigió la organización desde 2018, periodo en el que impulsó reformas internas, la expansión global de templos y cambios en la relación de la iglesia con instituciones externas.

















