- EU enviará tres destructores con misiles guiados y aviones espía al Caribe.
- Washington justifica la medida como parte de su guerra contra cárteles latinoamericanos.
- Maduro moviliza 4.5 millones de milicianos y promete que “ningún imperio tocará suelo venezolano”.
Despliegue de Estados Unidos
Estados Unidos desplegará tres destructores con misiles guiados USS Gravely, USS Jason Dunham y USS Sampson frente a las costas de Venezuela, acompañados por aviones espía P-8, un submarino de ataque y cerca de 4 mil soldados y marinos.
El Pentágono informó que la misión operará en aguas y espacio aéreo internacionales por varios meses. Además de tareas de vigilancia e inteligencia, los buques podrían servir como plataforma para ataques selectivos si se autoriza.
Washington argumenta que la operación busca contener el tráfico de drogas y combatir al Tren de Aragua, grupo venezolano clasificado por EU como organización terrorista.
Respuesta de Maduro
El presidente Nicolás Maduro reaccionó anunciando la movilización de 4.5 millones de milicianos en todo el territorio nacional. Durante un acto político afirmó que “ningún imperio tocará suelo sagrado de Venezuela” y aseguró que las milicias campesinas y obreras estarán armadas para defender la soberanía.
Diosdado Cabello, ministro del Interior, también advirtió que Venezuela está desplegada en el Caribe para resguardar su mar territorial. El chavismo acusa a Estados Unidos de utilizar el narcotráfico como pretexto para justificar una agresión militar.
Reacciones internacionales
China, socio estratégico de Caracas, pidió a los “países principales” actuar con responsabilidad y evitar tensiones que pongan en riesgo la estabilidad regional. Pekín recordó que la lucha antidrogas debe ser una tarea compartida y no una excusa para desestabilizar.
Contexto de la confrontación
Este es el mayor despliegue militar estadounidense en el Caribe desde la invasión de Panamá en 1989. La administración de Donald Trump ha intensificado la presión sobre gobiernos latinoamericanos, duplicando además la recompensa por la captura de Maduro a 50 millones de dólares, acusándolo de liderar el Cártel de los Soles.
En paralelo, Caracas endureció sus medidas internas: incrementó detenciones, prohibió el uso de drones y denunció supuestas conspiraciones extranjeras.

















