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martes, mayo 21, 2024

EVA LA RECAUDADORA, ACUSA

Expulsada del paraíso de Morena –no queda claro si por el pecado de corrupción o por el de ingenuidad que la hizo caer en una trampa— Eva Cadena, la diputada veracruzana que saltara a la fama como “La recaudadora”, pasó, cuatro días antes de las votaciones del próximo domingo en cuatro estados, incluido Veracruz, de acusada a acusadora y sin mayores pruebas que sus dichos, aseguró que el dinero que recibía en los videos en los que fue grabada sí era para el financiamiento del partido que dirige Andrés Manuel López Obrador y asegurar que Morena, igual que todos los partidos, busca y recibe “recursos adicionales a los que reciben de los organismos electorales”.

¿Fue casualidad que la política veracruzana se decidiera a decir “su verdad” y a presentarse como una “víctima” de los dirigentes estatales de Morena para “cubrir irregularidades en el financiamiento de sus campañas políticas” exactamente 96 horas antes de las reñidas votaciones que este domingo habrá en Veracruz, pero también en el Estado de México, Coahuila y Nayarit? No lo parece. Es bien sabido que en política no existen las casualidades y todo apunta a que, si Eva Cadena no es parte de una operación muy bien orquestada para pegarle al lopezobradorismo y tratar de restarle fuerza y votos en los comicios del domigo –una “infiltrada” del gobernador Yunes Linares, dice Batres— entonces habría que pensar que la señora, resentida por el maltrato y el abandono que dice haber recibido “de mi partido cuando más lo necesitaba”, actúo azuzada y asesorada por alguien que sabía que sus declaraciones, justo en ese momento, tendrían un efecto directo en los próximos comicios.

“Ahora me doy cuenta que usaron mi caso para lavarse la cara. Les preocupa mucho un tema que afecta a todos los partidos y está presente en todas las campañas: el dinero al margen de lo que establecen las reglas electorales. Me usaron como coartada para ocultar muchas cosas irregulares que hacen”, dijo la legisladora local investigada, quien en cinco cuartillas que leyó en una muy bien organizada conferencia de prensa, nunca mencionó el nombre de Andrés Manuel López Obrador, aunque sí refirió por su nombre a la diputada y coordinadora federal, Rocío Nahle,  y al coordinador de Morena en el Congreso Local, Amado Cruz Malpica, y se refirió en todo momento a Morena como “mi partido”, del que se dijo decepcionada.

Y en un  mensaje que, por su tono, tenía fuertes similitudes con el discurso de dirigentes y gobernantes de partidos detractores de Morena, Eva dijo: “Como muchos mexicanos abrace la idea de que Morena era un partido diferente, que era un partido con el que se podía cambiar al país, pero la obsesión por el poder le ha llevado a que sus prácticas sean similares a las del resto de los partidos”. Ese es un texto que perfectametne encaja en los mensajes del dirigente nacional del PRI, Enrique Ochoa, el gobernador panista de Veracruz Miguel Angel Yunes, o cualquiera de los opinadores afines al gobierno que reproducen el discurso oficial contra el enemigo acérrimo de la Presidencia. ¿Será que Eva de tan decepcionada y maltratada por sus antiguos compañeros de Morena que la engañaron, le pusieron trampas de dinero, la victimizaron y luego la abandonaron , terminó por mimetizarse con el pensamiento y el discurso de los críticos de Morena desde los medios y desde el poder estatal y federal?

Por lo demás no se puede meter las manos al fuego por ningún partido político. Y si Morena o algunos de sus dirigentes incurren en las prácticas que condena y sataniza el discurso de la “honestidad valiente” de su líder y precandidato presidencial, tendrían esos morenistas y la dirigencia que los hubiera aceptado y tolerado, un grave problema de congruencia y deshonestidad que, más allá de los dichos dirigidos o espontáneos de Eva Cadena, sí les puede afectar en la percepción de muchos votantes indecisos que aún evalúan si le dan su voto a la opción de Morena.

Es claro que a los militantes y seguidores convecidos de López Obrador y su propuesta,las palabras y los señalamientos de Eva, que ventilan prácticas claramente ilegales como el “donar” o simular el rechazo de “bonos” para diputados que, según la señora, sí se reciben pero van a financiar actividades partidistas, no les afecta nada de esos dichos, pero sí puede afectar a un amplio sector de votantes que, sin ser fanáticos del lopezobradorismo, empezaban a ver en el tabasqueño una opción que veían como “la única” o la “menos peor” o de plano “la más honesta” en la putrefacta y corrompida política nacional. Para esos grupos, tal vez no alcance ya el discurso del “complot” y de la “mafia del poder” y haga falta acciones y decisiones más claras y contundentes si Morena y López Obrador no quieren perder a esos votantes.

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